Cáceres Brun: "Debemos plantear la crisis educativa de una manera más seria"
El fenómeno de la migración de los estudiantes de colegios privados a instituciones públicas, es una realidad que se registra como consecuencia de la crisis económica que causó la pandemia.
Con el fin de ahondar más sobre este aspecto que afecta al sector educativo, el presidente de la Asociación de Instituciones Educativas Privadas del Paraguay (AIEPP), Luis Cáceres Brun, habló con El Nacional.
Cáceres Brun hace una radiografía sobre la situación actual de los colegios privados que, como cualquier otra organización que contribuye a la economía del país, han sufrido los duros embates de la pandemia. Este tema también se había tratado en la columna titulada: Otro golpe pandémico: migración de estudiantes de colegios privados a instituciones públicas.
El sistema educativo es el sector más golpeado durante esta pandemia, no se sabe a ciencia cierta, qué se debe hacer para reencauzar las clases en las escuelas y colegios del país. Por eso, realizamos a Cáceres Brun la siguientes consultas:
Uno de los efectos negativos de la pandemia fue la debilitación de la economía, ¿cómo afectó al gremio que aglutina a los colegios privados?
La realidad de los colegios privados no está lejos ni puede ser muy diferente a la de otros sectores de la actividad económica nacional. En este sentido, la crisis económica generó un impacto en los colegios privados de Paraguay. Si a esto le agregamos el hecho de que en los últimos años en nuestro país se ve claramente cómo la educación es un elemento o un indicador relevante de movilidad social, es decir que, en la medida que las condiciones económicas de una familia mejoran, ésta busca un espacio educativo de mejor nivel para sus hijos. Esto no significa que haya una valoración de la oferta educativa, sino que quizás las instituciones están relacionadas con un entorno socioeconómico que permite a los padres la interacción con determinadas personas o determinado grupo de personas.
En ese sentido, la crisis económica al afectar los ingresos de las familias, independientemente del nivel socioeconómico al que pertenece, inmediatamente vio afectada la realidad y la situación de los colegios donde los hijos de estas familias están inscriptos, así que esto obligó a una serie de medidas, considerando la primera de todas la incipiente morosidad que se fue dando en el primer trimestre del año pasado, la fuerte presión por generar descuentos en las mensualidades y, sobre todo, la incertidumbre y el miedo que generó la pandemia. Los efectos económicos del encierro o de la cuarentena total como única estrategia del Gobierno, generó una parálisis económica que tuvo fuertes efectos en las instituciones educativas.
¿Cuántos colegios privados se vieron obligados a cerrar debido a la pandemia?
Hablar de una cifra específica es difícil porque hay que entender que los colegios privados en su mayoría son empresas familiares. Entonces, en el contexto de la pandemia, sí se vieron obligados a repensar y estructurar sus finanzas de una manera mucho más creativa, y no es poca cosa decir que son empresas familiares como la gran mayoría de las empresas en nuestro país, es decir que generalmente trabajan allí los padres, los hijos, los primos, entonces, en ese sentido, es como que quizás esto permitió que muchas pudieran capear o sobrevivir la situación del año 2020. Sin embargo, algunas de las instituciones privadas tuvieron que cerrar sus puertas, sobre todo aquellas que están más conectadas con el nivel técnico y el nivel inicial. El 100 % de las instituciones estuvieron sin actividad en el 2020. Algunos niveles iniciales de colegios muy grandes y con mucha estructura pudieron sostenerse, pero la gran mayoría de los niveles iniciales ya sea de colegios o jardines cerraron sus puertas en el 2020.
¿Qué alternativas tuvieron los padres para que sus hijos siguieran en los colegios privados?
Dependió mucho de la visión, de la capacidad de mirar cerca o lejos. Al principio, pensamos que la crisis era temporal y breve, inclusive los mensajes del Gobierno tendían hacia eso, clausuras temporales 15 días- 30 días. En ese sentido, algunas instituciones cometieron quizás el error de asumir rápidamente compromisos financieros, préstamos específicamente a tasas comerciales, tasas que no eran beneficiosas para el desarrollo de este tipo de actividad. Hoy, las mismas tienen problemas para poder cumplir con aquellos compromisos.
Aquellos que tuvieron la posibilidad de mirar un poco más lejos e imaginarse que esta situación iba a durar al menos dos o 3 años tuvieron la posibilidad de refinanciar la deuda y entender de que era necesario hacer una revisión absoluta de la estructura de costos de las instituciones.
En este sentido, las alternativas que se ofrecieron a los padres de familia básicamente pasaban por las reducciones o los descuentos en las mensualidades, entre otras medidas creativas de refinanciación, tales como extender las anualidades, en vez de que se abonen 10 meses se ampliaron a 12 meses. Se ampliaron también los plazos de pagos para evitar multa por mora.
¿Existen distinciones entre los colegios privados?
Si, en el sector de los colegios privados existe una amplia oferta diferenciada, por ejemplo, algunos colegios son de doble escolaridad, otros tienen escolaridad simple, algunos colegios ofrecen inglés intensivo o son bilingües y otros tienen el inglés como una materia. Algunos colegios tienen una cantidad de materias extracurriculares como talleres, otros que las incluyen dentro de su malla curricular. Algunos colegios ofrecen una atención más personalizada, es decir, los grupos son más reducidos, más pequeños.
Sí, existe una muy diversa variedad de ofertas educativas y en relación con esta variedad, también están las ofertas o las condiciones económicas o financieras. Algunos colegios son totalmente laicos, otros son dependientes de algún movimiento o de alguna confesión religiosa, etcétera, o sea que el colegio privado no es uno solo, sino que es una múltiple oferta de posibilidades para las familias
El MEC reportó una considerable cifra de alumnos de colegios privados que migraron a las instituciones públicas, ¿su gremio pudo analizar ese fenómeno?
Sí, tomamos conocimiento que entre 2.500 alumnos de un universo de 15.0000 migraron al sector público, pero también tomamos conocimiento de que entre 6.000 y 8.000 migraron del público al privado; entonces, lo primero tiene que ver con lo que decíamos anteriormente: la crisis económica que se generó como producto de la pandemia que tuvo un impacto en las economías familiares, y este impacto, obviamente se tuvo que trasladar a la estructura de los costos de cada núcleo familiar. Pero con relación a lo segundo, algunos tomaron la decisión de ir desde los colegios públicos a los privados, y entiendo que ocurrió más bien en los colegios de barrio, colegios más pequeños, con menos tradición con una oferta educativa muy parecida a la oferta educativa en el sector público, pero el dato relevante es el movimiento inverso, es decir, porqué cerca de 8.000 alumnos pasaron del sector público al privado. Según el análisis que hemos hecho tiene que ver con que el sector privado pudo construir una oferta educativa más interesante desde el punto de vista de la virtualidad, es decir, el sector privado tuvo la posibilidad de adaptarse rápidamente a las plataformas virtuales, de capacitar a los profesores, de sostener la conectividad, etcétera. En el sector público costó mucho más, sobre todo, en la amplia mayoría de la población rural que hasta el día de hoy siguen con tareas en cuadernillos enviadas vía WhatsApp.
En cuanto a la calidad de la enseñanza virtual en esta pandemia, ¿considera Ud. que hay una brecha entre lo privado y lo público?
Lastimosamente sí y digo lastimosamente, porque La Constitución Nacional de la República del Paraguay consagra la educación como un derecho y hoy lastimosamente la educación se convierte casi en un privilegio; no debería haber semejante diferencia entre el sector público y el privado, pero lastimosamente es cada vez más palpable.
Por ejemplo, en un colegio de escolaridad simple, como la mayoría de los colegios públicos, que tienen turno mañana, tarde o noche, tienen aproximadamente 700 horas de clase al año, mientras que un colegio privado de doble escolaridad tiene 1.400 horas de clase al año. Si multiplicamos esto por 12 años de escolaridad, estamos hablando de solamente en tiempos de exposición a una situación de aprendizaje, de una abismal diferencia; y si a esto le agregamos la coyuntura de la pandemia, la necesidad de sostener la modalidad virtual, la brecha se hace aún más amplia.
¿Cuál es su impresión de la enseñanza virtual actual?
No pudimos entender todavía muy bien en qué consiste la enseñanza virtual, veo que hay mucha gente que espera que esta situación pase y que volvamos a lo anterior; y lo anterior está probado que no fue bueno, ha tenido pésimos resultados. Yo creo que la incorporación de la tecnología en el proceso educativo paraguayo es algo que hay que valorar, cuidar, atesorar y no permitir más que tengamos que retroceder. Creo que hay un elemento fundamental a tener en cuenta, anteriormente, en la escuela, el alumno tenía que adecuarse al lenguaje del adulto/ profesor, pero en este contexto, fue el adulto el que tuvo que adecuarse al lenguaje natural del alumno; que es el lenguaje digital. Ellos son nativos digitales y los adultos somos analógicos. Es decir, esa necesidad para el docente de tener que adecuarse al lenguaje del alumno tiene una riqueza y es una ganancia muy importante que hemos podido tener como sistema educativo, así que, es necesaria una profunda reflexión sobre este punto y entender de qué no debemos añorar lo anterior, sino que tenemos que atesorar lo bueno que hemos hecho y seguir mirando para el frente, seguir mirando hacia el futuro.
¿Considera que las clases presenciales deben reiniciarse?
Nosotros somos defensores del retorno a las clases presenciales en este modo híbrido o semipresencial como lo estamos llevando adelante actualmente. Nuestra experiencia es tremendamente positiva porque sin abandonar lo tecnológico, recuperamos lo humano. El proceso de enseñanza aprendizaje desde el calor humano, desde la humanidad de la presencia de uno frente al otro, tiene un sentido diferente, una motivación distinta, una mejor calidad con respecto a lo 100 % virtual.
Nosotros hemos luchado desde el año pasado para volver a las clases semi presenciales y hoy podemos decir a 4/5 meses de empezar las clases que, para los alumnos, desde los 4 hasta los 18 años ha sido una experiencia de muchísimo éxito. Muchos de ellos estuvieron encerrados casi un año y el hecho que hoy puedan volver a interactuar entre ellos y con sus maestros en las instituciones educativas, es algo que tiene un valor que nosotros quizás no podemos calcular.
¿Tiene Ud. algún estudio sobre algunos efectos sicológicos en los estudiantes, producto de este encierro?
Estudios de distintas organizaciones conectadas con el mundo de la educación y de la salud manifiestan que aumentaron los niveles de depresión en los niños y los adolescentes, además de los trastornos alimenticios, no solamente en los niños y jóvenes, sino también en los adultos.
Hay que considerar que la escuela es un espacio, no solamente de aprendizaje, sino de socialización. Un estudio realizado en Inglaterra identifica trastornos en el vocabulario de los niños por el año que estuvieron encerrados, estos tenían un vocabulario mucho más pobre que los chicos de esa misma edad antes de la pandemia. Esto genera una menor posibilidad de desarrollo cognitivo. Si a esto le sumamos las dificultades de socialización, estamos hablando de una situación sumamente grave, es por eso que la presencialidad es una necesidad estratégica para cualquier país, ya que hemos podido comprobar que no se producen contagios en las escuelas cuando el protocolo se cumple a rajatabla, y que la mayoría de los contactos se producen fuera de las escuelas.
Si el Ministro de Educación le pidiera un consejo para solucionar el problema de la enseñanza virtual, ¿qué le aconsejaría?
No sé si estaría en condiciones de aconsejar, sí creo que quiero compartir algunas reflexiones, primero es necesario que como sociedad nosotros nos planteemos el debate sobre la educación de una manera mucho más seria, ¿qué es lo que se pudo hacer hasta ahora? Nosotros necesitamos hablar sobre el financiamiento de la educación, hemos visto durante esta pandemia cómo se han destinado fondos siderales para el fortalecimiento del sistema de salud, se han destinado fondos importantísimos para el fortalecimiento de las redes viales, de comunicación, construcción de rutas puentes, etcétera, y no hemos visto que se hayan destinado fondos para educación. Seguimos teniendo las mismas escuelas cayéndose a pedazos, tenemos escuelas con baños en pésimas condiciones, seguimos teniendo la mayoría de las escuelas sin conectividad, seguimos teniendo o careciendo o adoleciendo de un sistema serio. Hemos perdido la oportunidad de poner a punto las escuelas que estuvieron cerradas por más de un año. Es necesario que el proceso de transformación educativa realmente se convierta en un eje para toda la sociedad, más todavía en este contexto de elecciones municipales y posteriores elecciones nacionales, donde siempre educación, salud, trabajo y seguridad son los ejes principales, sin embargo, después, en la práctica no se habla.
No es posible una verdadera transformación educativa que nos ponga de pie, que nos proyecte hacia el futuro, sin una decisión política de invertir en educación.
Si yo si pudiera decirle algo al Ministro, le diría que él lidere este proceso, que impulse este proceso que necesitamos, un sistema educativo absolutamente mejorado, que el sector público tiene que tener más horas de clase, docentes mejor preparados, equipamiento tecnológico, asegurar la merienda y el almuerzo escolar, todo lo que es tecnología educativa, libros, acceso, conectividad, sistema de evaluación pertinente, malla curricular diferente y renovado que mire hacia el mundo laboral de verdad y que preparen a las generaciones para transformar este país. Seguimos teniendo una gran ventaja en términos de la edad de nuestra población, pero no estamos invirtiendo en nuestros jóvenes como deberíamos hacerlo, para que de aquí a poco podamos ser un mejor país para todos.
(*) Doctor en Lingüística, Lenguas, Filosofía, Educación y Didáctica.
Universidad de Kiel, Alemania.