El obispo de la diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, dedicó su homilía este domingo a la preocupación por la cantidad de tragedias familiares y hechos dolorosos que afectaron a Paraguay en las últimas semanas.
"Cuántas tragedias sentimentales y familiares hemos visto pasar estos días, situaciones que nos producen inmenso dolor", resaltó está mañana el monseñor Valenzuela.
Habló sobre la dificultad de mantener un amor genuino y desinteresado en un contexto social marcado por la indiferencia y los conflictos. Ante esto, alentó a no dejarse dominar por la frialdad ni la envidia.
"El hombre está hecho para amar y ser amado, pero muchas veces buscamos ser amados que amar", apuntó y citó a la Madre Teresa de Calcuta quien servía a los más necesitados.
En esta línea, mencionó que Jesús nos enseñó a amar a quienes no nos aman y ha tender la mando primero. "Si nadie rompe el hielo, este se hace más duro", añadió.
"A veces se oye decir a las personas: 'Yo no le saludo porque él no me saluda', sin pensar que el otro quizás dice lo mismo", concluyó.