Batalla de Nanawa, la Albirroja y un mismo 4 de julio: cuando la historia invita a creer
Este sábado 4 de julio, millones de paraguayos volverán a mirar el calendario con ilusión. La selección nacional enfrentará a Francia en una nueva cita mundialista, una fecha que despierta la esperanza de todo un país. Pero mucho antes de que el fútbol escribiera sus páginas de emoción, este día quedó grabado como una jornada de heroísmo para el Paraguay.
Fue un 4 de julio de 1933 cuando se inició la Segunda Batalla de Nanawa, uno de los enfrentamientos más decisivos y sangrientos de la Guerra del Chaco. Durante varios días, las tropas paraguayas resistieron el mayor ataque lanzado por el ejército boliviano, que desplegó un poder de fuego sin precedentes para la época, incluyendo artillería pesada, aviación, tanques, morteros y lanzallamas.
Al mando del entonces teniente coronel Luis Irrazábal, los defensores paraguayos lograron contener la ofensiva y convertir Nanawa en una de las victorias más emblemáticas de la contienda. La resistencia fue tan extraordinaria que historiadores militares bautizaron aquel combate como el "Verdún sudamericano", en alusión a una de las batallas más célebres de la Primera Guerra Mundial.
La victoria de Nanawa marcó un punto de inflexión en la Guerra del Chaco. Desde entonces, la iniciativa estratégica pasó a manos paraguayas y el avance boliviano comenzó a perder fuerza, consolidando una campaña militar que terminaría inclinándose a favor del Paraguay.
Día de la Artillería Paraguaya
En homenaje a aquella gesta, cada 4 de julio también se conmemora el Día de la Artillería Paraguaya, en reconocimiento al papel decisivo que desempeñó esta arma durante la defensa de Nanawa. Sus cañones fueron determinantes para frenar el ataque enemigo y sostener una posición que parecía imposible de conservar frente al enorme despliegue militar boliviano.
Noventa y tres años después, el escenario es completamente distinto. Ya no se trata de trincheras ni de cañones, sino de una cancha de fútbol donde once jugadores vestirán la camiseta albirroja frente a una de las grandes potencias del mundo.
Las gestas no se comparan. Cada una pertenece a su tiempo y a su historia. Pero el 4 de julio tiene para los paraguayos un significado especial: recuerda que este pequeño país supo escribir algunas de sus páginas más memorables cuando el desafío parecía imposible.
Mañana, la batalla será deportiva. Sin embargo, el espíritu de entrega, disciplina y coraje que distinguió a los héroes de Nanawa continúa siendo parte de la identidad nacional. En esa memoria colectiva se sostiene también la esperanza de volver a vivir una jornada que una al país bajo una misma bandera.