Asunción refuerza tareas preventivas ante la posible llegada de un fuerte fenómeno de El Niño
La Municipalidad de Asunción puso en marcha un plan de fortalecimiento de las acciones preventivas ante la alta probabilidad de que el fenómeno climático El Niño se instale en los próximos meses y provoque un aumento significativo de las precipitaciones en el país.
A través de la Dirección General de Gestión y Reducción de Riesgos de Desastres (DGRRD), la comuna intensificó los trabajos de limpieza y mantenimiento de sumideros, alcantarillas y canales pluviales, además del monitoreo permanente de los puntos críticos donde históricamente se registran anegamientos durante lluvias de gran intensidad.
La asesora técnica ambiental de la DGRRD, Patricia Meza, explicó que, para Paraguay, el principal riesgo asociado a El Niño no radica únicamente en el comportamiento del río Paraguay, sino en la posibilidad de precipitaciones extraordinarias capaces de generar inundaciones repentinas, desbordes de cauces y la saturación de los sistemas de drenaje urbano.
Como antecedente, recordó que recientemente la capital soportó cerca de 200 milímetros de lluvia en menos de 24 horas, un volumen equivalente al promedio de precipitaciones de todo un mes, situación que puso bajo fuerte presión la infraestructura de desagüe de la ciudad.
Además de las tareas de limpieza, la Municipalidad mantiene un seguimiento constante de las zonas ribereñas y de los barrios ubicados en sectores bajos, considerados los más vulnerables ante eventos hidrometeorológicos extremos. Paralelamente, trabaja en distintos escenarios de respuesta —leve, moderado y severo— con el objetivo de optimizar la capacidad operativa ante eventuales emergencias.
Las proyecciones meteorológicas indican que las condiciones atmosféricas podrían favorecer el desarrollo de un episodio de El Niño entre julio y agosto, con una posible intensificación durante la primavera y el verano. En ese contexto, las autoridades municipales insistieron en la importancia de la prevención y de la preparación institucional para mitigar el impacto de un fenómeno que, en los últimos años, se ha visto agravado por los efectos del cambio climático.