Asunción con otra deuda pendiente: la inclusión en el espacio público
En este nuevo aniversario de su fundación, la capital del país enfrenta la necesidad de debatir y reflexionar sobre la ciudad que es y la que aún podría ser. Mientras el microcentro bulle con autos, comercios y transeúntes, las veredas se presentan como un obstáculo para quienes tienen movilidad reducida, discapacidad visual o auditiva. Las baldosas rotas, desniveles y la escasez de pavimento táctil no solo dificultan el paso, sino que también cuentan historias de una infraestructura que todavía no alcanza a todos.
Aunque la Ordenanza N.º 115/23, aprobada por la Municipalidad, establece la obligación de incorporar elementos inclusivos en nuevas obras, su cumplimiento es desigual.
El artículo 22 de la ordenanza indica que "todas las veredas en el Municipio de Asunción deberán permitir la accesibilidad urbana a todas las personas por igual, y deberán contar obligatoriamente con pavimento táctil y las rampas peatonales necesarias". El artículo 27 detalla cómo deben colocarse las baldosas podotáctiles: las direccionales deben apuntar en el sentido de la circulación, mientras que las de alerta deben estar presentes ante cambios de dirección, al inicio o final de rampas peatonales, o cuando sea necesario transitar con precaución.
La responsabilidad también recae sobre los vecinos: según el artículo 67, "los propietarios o responsables de inmuebles urbanos, cualquiera sea la situación de sus calles, están obligados a construir, reparar, conservar y/o regularizar las existentes, de conformidad a las disposiciones del presente capítulo".
A pesar de estas reglas claras, las veredas rotas, los desniveles y los obstáculos cotidianos siguen siendo la norma, evidencia palpable de la brecha entre la letra de la ley y la experiencia diaria de quienes se enfrentan a una Asunción difícil de transitar.
En barrios como Sajonia y Villa Morra, peatones con discapacidad sortean vehículos mal estacionados, postes y mobiliario urbano. Las plazas tampoco escapan a esta desigualdad: según un relevamiento municipal, más del 80% carece de infraestructura adaptada. Solo la Plaza Santa Rosa de Lima, en Villa Victoria, cuenta con juegos integradores y adaptaciones para niños en sillas de ruedas.
Los comercios
En Paraguay, los comercios tampoco se esfuerzan por ser inclusivos, lo que implica garantizar la accesibilidad y la igualdad de oportunidades para todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidad. Esto abarca aspectos como la infraestructura física de los locales, la comunicación, y la oferta de productos y servicios.
Pese a las Leyes y ordenanzas sobre la obligación de adaptar los entornos físicos y productos para que sean accesibles a todas las personas, no adoptan las medidas requeridas para garantizar que todas las personas tengan acceso a sus productos y servicios.
El transporte público
El transporte público tampoco cumple con todas las necesidades. En 2020 se instalaron 30 paradas inclusivas con rampas y cartelería adaptada, pero no hay datos actualizados sobre su mantenimiento ni sobre la ampliación de este sistema. Los estacionamientos reservados para personas con discapacidad carecen de un registro público confiable y de fiscalización efectiva, según denuncian organizaciones civiles como Global Infancia y Fundación Saraki.
La Municipalidad mantiene un Mapa de Servicios para Personas con Discapacidad y cuenta con el Consejo Municipal por los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad (Comudis), pero especialistas y activistas aseguran que las políticas de accesibilidad son fragmentadas, sin continuidad presupuestaria ni planificación integral.
En este mes de agosto, mientras la ciudad celebra casi cinco siglos de historia, la reflexión es inevitable: Asunción necesita pasar de obras aisladas a un diseño urbano verdaderamente inclusivo, donde todas las personas puedan desplazarse, disfrutar de los espacios públicos y sentirse parte de la ciudad sin barreras físicas ni sociales. Porque celebrar la historia también implica mirar hacia adelante y garantizar que nadie quede fuera.