Animales atrapados y comunidades aisladas en el Chaco
En Toro Pampa, una de las localidades más afectadas, pobladores realizan desesperados esfuerzos por rescatar miles de cabezas de ganado que están a punto de sucumbir bajo el agua. Con rutas intransitables y una asistencia que llega a cuentagotas, la situación se ha vuelto insostenible, tanto para las familias como para los animales que forman parte esencial de la economía local.
Las imágenes que llegan desde la zona muestran escenas de angustia: pobladores arrastrando animales, improvisando balsas, cavando canaletas, haciendo lo imposible por salvar lo que aún queda de sus medios de vida. Pero el drama va más allá del ganado. Las familias se encuentran completamente aisladas, muchas sin acceso a agua potable, medicinas ni alimentos. La falta de caminos de todo tiempo complica aún más la llegada de la ayuda, y hay comunidades que llevan semanas esperando una asistencia que nunca llega.
Organizaciones del Estado, algunas ONG y particulares tratan de asistir a los damnificados, pero los esfuerzos se ven opacados por la magnitud de la crisis. El agua lo ha cubierto todo, y mientras el ganado se ahoga y las familias resisten, en Asunción los debates se diluyen en el Congreso.
Al borde la catástrofe
La región Occidental vive una de sus peores catástrofes en años. Los departamentos de Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay fueron golpeados por lluvias intensas que generaron una emergencia humanitaria.
Más de 800 familias están totalmente aisladas, muchas sin techo, sin comida y sin la asistencia prometida por el Estado.
A pesar de la gravedad de la situación, la Cámara de Diputados dejó sin cuórum una sesión convocada especialmente para declarar el estado de emergencia en la región, a pesar de que el proyecto ya contaba con media sanción del Senado.
El abandono institucional ha dejado a miles de personas atrapadas entre el agua, el barro y la desidia política.

