La institución informó que fue activado el denominado Código Amarillo, un protocolo que contempla el refuerzo de los equipos técnicos y la movilización de cuadrillas adicionales para atender las averías que puedan producirse en la red de distribución a consecuencia de los fuertes vientos.
La decisión fue adoptada luego de la emisión de una alerta meteorológica que advierte sobre ráfagas que podrían alcanzar velocidades cercanas a los 90 kilómetros por hora, situación que incrementa el riesgo de caída de árboles, ramas y otros elementos sobre las líneas eléctricas, además de posibles daños en la infraestructura del sistema.
Desde la empresa estatal señalaron que el personal permanecerá en estado de alerta mientras continúen las condiciones climáticas desfavorables y que los equipos distribuidos en distintos puntos del país trabajarán para restablecer el servicio en el menor tiempo posible en caso de registrarse interrupciones.
Asimismo, la ANDE indicó que mantendrá un monitoreo permanente de la evolución del fenómeno meteorológico y ajustará su despliegue operativo de acuerdo con las necesidades que vayan surgiendo durante la jornada.

