Se cumplieron dos meses del secuestro de Almir de Brum, un agricultor de 31 años, ocurrido en la ciudad de Curuguaty, departamento de Canindeyú, sin que hasta ahora existan avances concretos ni comunicación por parte de los responsables.
El hecho se registró el pasado 21 de febrero, cuando el joven se encontraba trabajando en su chacra a bordo de una maquinaria agrícola. En ese momento, fue interceptado por un grupo de hombres armados que lo llevaron con rumbo desconocido.
Desde entonces, el caso se encuentra rodeado de incertidumbre. Los familiares aseguran que no han recibido ninguna prueba de vida ni contacto, lo que incrementa la angustia con el paso de las semanas.
Las primeras hipótesis apuntan a la posible participación del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que tendría presencia en la zona desde hace más de un año. Este señalamiento se da en un contexto previo de hechos similares, ya que semanas antes se había reportado un intento de secuestro en el mismo sector.
El lugar donde ocurrió el rapto, en inmediaciones de la reserva Morombí, presenta condiciones geográficas complejas, con amplias extensiones de monte y áreas de producción agrícola, lo que dificulta las tareas de búsqueda.
En los primeros días, la Fuerza de Tarea Conjunta desplegó operativos en la zona, aunque pobladores sostienen que la presencia de las fuerzas de seguridad disminuyó con el tiempo.
Mientras tanto, la familia del joven integrada por sus padres, su esposa y sus dos hijas continúa apelando públicamente a los captores para que den alguna señal que permita iniciar un proceso de negociación.
El silencio en torno al caso mantiene en vilo no solo a sus allegados, sino también a toda la comunidad de la zona, que sigue de cerca el desarrollo de la investigación.

