Japón atraviesa una profunda crisis social marcada por el incremento de las llamadas "muertes solitarias", conocidas localmente como kodokushi, un fenómeno que afecta principalmente a personas mayores que fallecen aisladas y sin contacto con familiares o vecinos.
Según cifras oficiales correspondientes al año fiscal 2025, finalizado el 31 de marzo de 2026, unas 76.941 personas murieron en soledad en el país asiático, lo que representa un aumento de 921 casos respecto al año anterior.
De ese total, las autoridades estiman que 22.222 casos corresponden a koritsushi, término utilizado cuando el cuerpo es encontrado más de ocho días después del fallecimiento. En 7.148 casos, los cadáveres fueron descubiertos después de más de un mes.
Aunque la mayoría de las víctimas son adultos mayores, las estadísticas también incluyen a 57 adolescentes y 753 personas de entre 20 y 30 años, reflejando el impacto creciente de la soledad en distintos sectores de la sociedad japonesa.
Cambios sociales y aislamiento urbano
Especialistas atribuyen el fenómeno a las profundas transformaciones sociales ocurridas en Japón durante las últimas décadas.
"El cambio más importante ha sido el fin de la familia nuclear tradicional y el avance de la individualización", explicó Izumi Tsuji, profesor de sociología cultural de la Universidad Chuo de Tokio.
El académico señaló que, históricamente, varias generaciones convivían bajo un mismo techo, especialmente en zonas rurales. Sin embargo, la migración masiva hacia las grandes ciudades y el auge de complejos habitacionales han debilitado los vínculos comunitarios.
"Hoy muchas personas viven encerradas y aisladas en apartamentos, con escasa relación con sus vecinos", afirmó Tsuji, quien considera que los seres humanos necesitan una interacción cotidiana para preservar su salud mental.
Respuesta del Gobierno
Ante el avance del problema, el Gobierno japonés implementó medidas para combatir la soledad y el aislamiento social.
En 2021 creó el cargo de ministro de Soledad y Aislamiento, destinado a coordinar políticas públicas frente al aumento de suicidios y trastornos de salud mental.
Posteriormente, en abril de 2024, entró en vigor la Ley de Medidas contra la Soledad y el Aislamiento, que impulsa la creación de agencias locales especializadas en asistir a personas que viven solas y fortalecer la integración comunitaria.
Las iniciativas incluyen asociaciones vecinales de apoyo, eventos sociales para adultos mayores y programas impulsados por organizaciones no gubernamentales.
Solidaridad tras la tragedia
Uno de los ejemplos más destacados de ayuda comunitaria surgió tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011, que devastó la ciudad costera de Ishinomaki y dejó miles de muertos y desaparecidos.
A raíz de la tragedia, Katsuyuki Ito creó la organización Rera, dedicada a asistir a ancianos y personas con discapacidad en tareas cotidianas como traslados a hospitales, bancos y supermercados.
"Muchos perdieron a sus familias y tienen poco contacto con otras personas", explicó Kei Ueno, integrante de la organización.
Según relató, la compañía y la conversación que ofrecen los voluntarios son tan importantes como la asistencia práctica. "A menudo dicen que el mejor momento del día es cuando llegan los voluntarios de Rera", señaló.
El fenómeno del kodokushi se ha convertido en uno de los mayores desafíos sociales del Japón contemporáneo, en un país donde el envejecimiento acelerado y el aislamiento urbano obligan a replantear las formas de convivencia y apoyo comunitario.
Fuente: DW.