Psicología y bienestar

Tres caminos hacia una vida más plena

La psicóloga Violeta Perán analiza el modelo de Martin Seligman, que propone combinar placer, compromiso y sentido para construir una felicidad más profunda y duradera.
3 llaves claves para la felicidad. Foto: ChatGpt

Ser feliz es una aspiración compartida, aunque no siempre sepamos definir con claridad qué significa o cómo alcanzarla. Para algunas personas, la felicidad está asociada al disfrute; para otras, al logro personal o a ayudar a los demás. Según explica la psicóloga Violeta Perán, estas diferencias no son contradictorias, sino que forman parte de un enfoque más amplio desarrollado por la psicología positiva, cuyo principal referente es Martin Seligman.

El autor sostiene que existen tres vías complementarias hacia la felicidad: la vida placentera, la vida comprometida y la vida con significado. Juntas, permiten construir una sensación de bienestar más estable y profunda.

La vida placentera es la más conocida y se basa en el aumento de las emociones positivas. Incluye prácticas como el saboreo —prestar atención consciente a las sensaciones agradables—, el mindfulness, la gratitud, el perdón, la esperanza y el optimismo. Sin embargo, esta vía tiene límites: el nivel de emociones positivas está en parte determinado por factores genéticos y de personalidad, y además las personas tienden a habituarse rápidamente a lo placentero, un fenómeno conocido como adaptación hedónica.

La segunda vía es la vida comprometida, que se apoya en el uso de las fortalezas personales y en la experiencia del flow o flujo. Este estado aparece cuando una actividad resulta tan absorbente que el tiempo parece detenerse. Leer, aprender, crear o enfrentar desafíos motivadores pueden generar esta experiencia, siempre que exista un equilibrio entre las habilidades de la persona y la dificultad de la tarea. A diferencia del placer inmediato, el compromiso requiere esfuerzo y dedicación, pero produce un bienestar más sólido.

La tercera vía es la vida con significado, orientada a la búsqueda de sentido y trascendencia. Aquí, la felicidad surge de poner las capacidades personales al servicio de algo que va más allá del interés individual, como la familia, el trabajo, la comunidad o causas colectivas. Ayudar a otros y contribuir a un propósito mayor fortalece la sensación de coherencia y valor vital.

Perán subraya que las tres vías no se excluyen, sino que se refuerzan entre sí. No obstante, la vida comprometida y la vida con significado tienen un impacto más duradero en el bienestar, ya que no dependen únicamente de estados emocionales momentáneos.

Identificar qué actividades diarias se relacionan con cada una de estas vías puede ser un primer paso para ampliar las oportunidades de experimentar felicidad. Integrar placer, compromiso y sentido aumenta las probabilidades de llevar una vida más plena y equilibrada.