Durante años se ha establecido el estudio de los sueños para comprender su incidencia en la vida y desentrañar su significado. Actualmente, la Gestalt propone trabajar con ellos para alcanzar bienestar. Según la licenciada Natalia Olazar, desde esa corriente hay mucho de real con eso de resolver problemas charlando con la almohada.
-¿Los métodos para entender el fenómeno de los sueños fueron variando con los años?
-Sí. En los inicios, de manera revolucionaria, rebelde y totalmente independiente de todo lo que era la sociedad científica, Sigmund Freud creó dentro del Psicoanálisis su propio método de análisis de los sueños para trabajar con sus pacientes. Recordemos que para él todo tiene un tinte en cierta medida, todos somos enfermos y todos somos neuróticos.
-¿Todo era desde lo sexual?
-Freud sostenía que a través de los sueños el inconsciente tomaba el control de nuestros pensamientos. Y a través de este inconsciente lo que se hacía era expresar los deseos sexuales más reprimidos y que esa persona no podía aceptar, por eso los oculta, los calla, los niega y los esconde.
-Pero existen otras vertientes...
-Tenemos a Carl Jung y al inconsciente colectivo, que considera que patrones de recuerdos de nuestros antepasados vienen incrustados en nuestra información genética. Jung fue muy místico y espiritual.
-¿Y el enfoque que utilizás?
-Para la Gestalt -psicología de la forma o psicología de la configuración, una corriente de la psicología moderna, surgida en Alemania a principios del siglo XX- hay una cierta concordancia con Jung. Ya que los sueños dejan de ser exclusivamente expresión de la libido y represión de los deseos sexuales y se convierten en algo que ya funcionan para restaurar un todo indivisible. Las partes biológica y psicológica no pueden estar separadas y ambas deben estar y tratarse para que estén equilibradas.
-¿Siempre hay un desequilibrio? ¿Es verdad eso de resolver problemas charlando con la almohada?
-Según la corriente todo lo que queremos lograr y nos sentimos incapaces, hace que haya una división entre lo que quiero y lo que tengo. Voy a usar un término que no es gestáltico, pero que describe bien: hay una disonancia porque no es igual mi realidad a lo que yo quiero o a lo que quiero que sea.
-¿Qué pasa con eso?
-Entonces, esta discordancia hace que mi parte psicológica se desequilibre y a través de los sueños se busca ese equilibrio. Realizar lo que en mi vida real no puedo. Pero la Gestalt trae más los sueños como mensajes existenciales de mí para mí misma. Da un enfoque de resolución de problemas.
-¿Cómo ayuda el análisis de los sueños en terapia para mejorar el bienestar de las personas?
-Ahí es mucho más trabajado desde el Psicoanálisis, pero también hay otras escuelas como la Gestalt, que es en la que me especializo, en donde se hace un manejo de los sueños. Se ve qué mensajes se está trayendo del subconsciente-inconsciente y se habla de cierre de ciclos y de situaciones inconclusas. Se trabaja también el sueño drama. Se habla sobre el contenido y se aplica desde una dramatización para hacer consciente el mensaje que trae ese sueño.
-Ha cambiado mucho desde Freud el abordaje entonces.
-Desde Freud hasta hoy, hay muchos investigadores que abordaron los sueños, incluso con la aplicación de aparatos de tecnología avanzada que estudia toda la fase REM, que es cuando realmente el cuerpo se desenchufa. Ahí no sentimos nada, ningún ruido.
-¿Qué significancia le dan los investigadores contemporáneos a todo esto?
-Los investigadores contemporáneos establecen que el sueño es un mecanismo de expresión para la autorregulación, la resolución de situaciones problemáticas. A través de los sueños utilizamos la creatividad, la imaginación, que van de la mano con la inteligencia para que podamos resolver esos problemas que estando conscientes no se concluyen, porque tal vez desde la lógica no se puede aceptar la solución.