Estrategias parentales impactan hábitos nocturnos

Niños con límites en móviles logran mayor descanso y rendimiento escolar

Un estudio de la Universidad de Ginebra revela que la supervisión del uso del teléfono durante la noche aumenta en 40 minutos promedio el sueño diario de adolescentes, mejorando su memoria, atención y bienestar emocional.
Niños con control parental de móvil duermen y estudian mejor, según estudio. Imagen: Charles Gullung/Image Source/IMAGO/DW

Supervisar el uso del móvil en niños y adolescentes durante la noche se asocia con un sueño más prolongado y un mejor desempeño académico, según un estudio reciente de la Universidad de Ginebra. La investigación, realizada en 2021 mediante cuestionarios a 329 estudiantes de entre 13 y 15 años, concluyó que aquellos cuyos padres aplican reglas estrictas sobre el uso de teléfonos en dormitorios o durante la noche duermen hasta 40 minutos más por noche, sumando más de cuatro horas extra a la semana.

El estudio también señala que otras restricciones, como limitar el tiempo total frente a pantallas o establecer horarios de acostarse, no tienen un efecto significativo sobre la duración del sueño. Sin embargo, un descanso adecuado a edades en las que se recomiendan nueve horas nocturnas contribuye a una mejor memoria, atención y estabilidad emocional, además de reducir el riesgo de ansiedad y depresión.

Kevin Mammeri, doctorando del Departamento de Neurociencia Básica de la Unige y autor principal de la investigación, enfatizó la importancia del rol parental: "Los padres deben involucrarse, porque ello influye en la salud y el éxito de sus hijos". La neurocientífica Virginie Sterpenich añadió que las escuelas también deberían fomentar talleres de concienciación sobre la calidad del sueño, especialmente cuando muchos estudiantes se acuestan con sus móviles, difuminando la línea entre tiempo de descanso e internet.

Estudios previos realizados en Suiza indican que entre 2012 y 2020 la cantidad de adolescentes que pasan más de cuatro horas diarias frente a pantallas se multiplicó por 12, situación que afecta la duración y calidad del sueño. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de establecer límites claros sobre el uso de dispositivos electrónicos durante la noche para favorecer tanto la salud física como el rendimiento escolar de los jóvenes.