Juguemos a ser felices acomodándonos a diferentes cánones según cada cultura, la magia se expandió al autorizar modelos relacionales que permitan evadir la rutina sexual explorando diferentes vivencias. Algunas parejas comenzaron a transitar una experiencia diferente en el terreno del amor sexual que los haga salir de la monotonía que experimentaban a diario, dejaban de lado la exclusividad sexual y afectiva con una sola persona e incursionaban en la poliginia y la poliandria, ambas con normas establecidas, religiosas o culturales.
Así se diferenciaba esta experiencia del poliamor que autoriza a tener varias relaciones íntimas, simultáneamente, tanto amorosa como sexual, siendo esta experiencia ampliamente consentida, la poligamia puede ser poliamorosa. Sin embargo, el poliamor no será poligamia, porque el poliamor puede ser entre dos personas.
Algunas historias de amor suelen dar cuenta de una experiencia aún mayor, en el ámbito de la disforia de necesidad amorosa y en la búsqueda intensa de la satisfacción, las parejas se enredan en lo místico que resulta una relación abierta para permitir que suceda una suerte de experiencias sexuales permitidas, pero fuera de la pareja, siempre que la idiosincrasia de esta relación sea definida por los protagonistas, para que cada pareja relate en esta circunstancia el resultado de esta experiencia de libertad de amor, las reglas establecidas pueden variar con el tiempo o ir ajustándose a las emociones, así es como mientras se mantenga la lealtad en cuanto a la comunicación sin represión y a ser honestos en la forma de transitar esta modalidad de vínculo, entonces la probabilidad de éxito será mayor.
¿Qué pasa si él quiere y yo no me adapto?
Esta controversia se da en uno de los más altos porcentajes de parejas que quieren incursionar estas experiencias para aumentar la pasión y provocar adrenalina en la relación, nunca más alejada y distante de la falta de acuerdos que tengan como objetivo evitar los conflictos que se generan con este nuevo formato.
Lo que me duele prefiero no saberlo y evito el miedo que me genera la verdad
Cuando uno de los miembros de una pareja no está de acuerdo con el otro con relación a experimentar otra forma de vínculo, puede suceder que aparezcan conductas evitativas para no sentir angustia o rechazo, siendo esta una de las peores herramientas que tiene el que más sufre al aceptar esta propuesta. Lo mejor es hablar de todo y poder expresar el sentimiento que despierta la libre sexualidad y como esto va a impactar en el seno de la relación.
Jugar en la fantasía o experimentarlo en la realidad
Las fantasías son fundamentales para motivar a una pareja aburrida o sin experiencias positivas sexuales, es una forma de incentivar el deseo y trabajar la acción en la vida íntima, algunas parejas no tienen ideas para cambiar la rutina y se fijan en un tipo de modelo sexual que resulta agotador y que no despierta ningún placer.
¿Imaginar a mi pareja con otra persona me puede llevar a tener un orgasmo?
Algunas fantasías son el alimento esencial para lograr ese objetivo final que es la satisfacción sexual, no solo porque se experimenta en la imaginación y lejos de lo concreto, sino porque también amenaza la relación y en muchas parejas atraviesa un límite impensable, pero además se produce un corto circuito en el área emocional, ya que imaginar que la persona amada puede ser feliz sexualmente con otra persona es una amenaza al ego y una posible herida al narcisismo. En la fantasía podemos pensar que la persona amada disfruta con otro, y porque no si solo es una ilusión que muy a menudo incentiva la excitación y mejora la relación. Cuando en la escena sexual otro juega libremente lo que uno quisiera hacer, pero no se anima, aparece un sentimiento de liberación.
En una relación coital el orgasmo no se reduce solo en la penetración para lograrlo, existen muchísimas formas de experimentar sensaciones intensas, entre ellas la liberalidad sexual para que la pareja pueda soltar las represiones que los traban para alcanzar el placer.
El pase de factura en una pareja libre
Cuando los temas sobre la vida íntima de la pareja no se discuten en el ámbito de la relación y fuera del escenario sexual, cuando las consignas no son claras o se transgreden las normas, entonces aparece el pase de facturas. Estas actividades sexuales deben ser perfectamente planteadas en la relación y ambos deben recorrer un camino larguísimo de preguntas y respuestas para entender claramente cómo va a manejarse ese tema en la pareja si alguno de los dos transgrede las normas o no se cumplen los acuerdos.
Sin prohibición no hay erotismo
La curiosidad que despierta lo prohibido es propia de la humanidad, no hay límite para imaginar la variable de preferencias sexuales que puede tener una persona, siendo obvio que estas pueden llegar a grados de perversiones diferentes. Claramente, el erotismo en la pareja es fundamental para que exista una frecuencia en la vida íntima sexual; sin embargo, muchas parejas reniegan de una vida íntima erótica y de conocer formas de lograr ese erotismo, carecen de una vida sensual y de niveles de seducción que permitan iniciarse en la intimidad. Algo que juega en contra en los hombres es la ansiedad de anticipación, el miedo a fracasar en el intento o si el erotismo supera los niveles de control y no pueden contener. Esto resulta sumamente vergonzoso y el sentimiento es de fracaso absoluto, lamentablemente además esto condicionará el funcionamiento posterior y se repetirá muy probablemente. Por eso algunos hombres prefieren evitar la seducción o el erotismo, porque así se aseguran una buena función en el escenario sexual, pregonando su virilidad.
No hay que limitarse frente a la posibilidad de experimentar en la vida sexual, las parejas deben saber cuándo están necesitando un cambio en la relación y aceptar que estas modificaciones pueden ayudarlos mucho a mejorar algunos aspectos que estancan el crecimiento y mejoran la satisfacción sexual. No debemos tener miedo a las consecuencias de una experiencia que amenaza con la libertad sexual, algunas experiencias se viven con naturalidad, alimentan el vínculo y estimulan el deseo para renovar la relación.
Este planteo sobre las dinámicas de la monogamia y la poligamia y de las diferentes formas de ejercer la sexualidad y el amor en la pareja es para habilitar a muchas parejas a múltiples posibilidades de goce. La exploración de la sexualidad es una invitación a muchas parejas para salir de relaciones conflictivas y a fin de avivar el deseo, evitar la represión de estos utilizando diferentes técnicas ente ellas las fantasías sexuales que ayudan a liberarlos de prejuicios, se hace énfasis en que la seducción y el erotismo es esencial para ejercitar el deseo en la pareja. Siempre el amor como una experiencia dinámica hace que las parejas logren adaptarse y evolucionar con el tiempo, autorizar esta experiencia puede favorecer el crecimiento y la satisfacción sexual y emocional de una pareja. De esta manera, invito a las parejas a reflexionar sobre sus deseos y necesidades y que a través de la comunicación encuentren el camino más funcional para ambos.
Wilde decía “La única manera de liberarse de la tentación es caer en ella”.
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