Diseñados especialmente para aumentar la excitación y el placer, los juguetes vinieron a irrumpir con su novedad en tiempos de temores sexuales, en momentos de rutina sexual y apatía en las parejas; algunos investigadores reconocieron que en la prehistoria se usaban para alimentar la imaginación, mejorar el erotismo y, además, incrementar la sensibilidad.
El yin y el yan marcando la duración extensa del placer en una dimensión espiritual, o las bolas chinas de gran acontecimiento para estimular la excitación y lubricación femenina; de esta forma se lograba fortalecer el suelo pélvico, evitando además algunos trastornos como incontinencia urinaria en mujeres en la menopausia o después.
El dildo y su acción terapéutica en casos de discapacidad; posteriormente, los consoladores con un gran auge en el SXIX e inicios del siglo XX, consolidándose especialmente en las mujeres con la masturbación femenina y la ansiedad por la llegada al orgasmo. De esta forma, cuando exploramos nuestro cuerpo y sus secretos, aprendemos también a erotizar nuestra mente y estimular la imaginación, aumentamos las emociones para lograr encaminarnos hacia la respuesta sexual.
En la pareja, el erotismo es un indicador de buena salud sexual, de intimidad profunda; es fundamental saber cuáles son los estímulos que provocan efectos e impactan para que se origine el deseo. Un mal aprendizaje, por ejemplo, afecta la vida erótica de la pareja.
La observación del placer del otro, en la práctica, no sirve; la única manera de incentivar el deseo es focalizarnos en el placer propio; es la mejor manera de establecer una buena conexión erótica.
El deseo y sus propiedades
Cuando hablamos de deseo, incluimos la exploración personal, que se vivencia como magia o impulso que lleva a explorar fantasías; así es como el deseo impulsa la búsqueda del otro. Siempre imagino que la mejor forma de experimentar deseo es frente a lo prohibido o aquello que deja espacio para transformarse en necesario.

Nuestro cuerpo y sus secretos
Así aprendemos también a erotizar nuestra mente y enriquecer la fantasía; entrenando nuestro pensamiento, aumentamos la sensibilidad; de esta forma podemos ir registrando nuestras emociones a través de la estimulación y experimentamos cómo esta conduce a la excitación. La autoestimulación es la forma adecuada de provocar esa necesidad a la que nos referimos cuando hablamos de deseo.
Hacemos referencia a mujeres que sufren de déficit del deseo sexual y la experiencia explica su problema principal, que suelen ser conflictos de pareja, hombres que no están atentos, o que son fríos en la cama, o que dejan de ser afectivos, llámese a esto dar caricias, besos, etc.
Así mismo, en la búsqueda de alarmas que dificultan que el hombre se desenvuelva y sienta placer en su forma de expresarse y mejore así su rendimiento sexual, vemos como uno de los conflictos más frecuentes en ellos es la ansiedad anticipatoria, y se debe al temor que sienten de no rendir como se esperaría de ellos, sobreexigiéndose.
Cada persona tiene un mapa erótico particular; el aprendizaje de este viaje, que requiere el reconocimiento del erotismo de cada uno, es muy importante. De esta forma sabremos cómo manejar el mecanismo que motive el deseo y, a partir de ahí, crear un escenario de múltiples posibilidades de éxtasis.
Las parejas dejan de lado el uso de todos los sentidos para recuperar el deseo; en determinado momento dejan de jugar y divertirse, olvidan los cinco sentidos, que la mirada y el olfato juegan a favor, que las caricias estimulan miles de terminaciones nerviosas y que provocan sensaciones agradables, que el gusto colabora con la imaginación; así es como imaginamos algo delicioso e inmediatamente se nos hace agua la boca, salivamos como si estuviéramos estimulando las papilas gustativas y solo con imaginar experimentamos el placer en la boca. Podemos usar juguetes y pintarlos con sabores, alimentos a modo de juego, ya que es un gran afrodisíaco; además, siempre las cosas nuevas dan material para pintar un escenario aburrido de colores distintos, imágenes creativas. El amor erótico es arte, y esto es lo que despierta a las hormonas dormidas, renovando el momento de intimidad.
IG @SANDRALUSTGARTEN