Uno de los problemas más comunes en las mujeres es la dificultad de llegar al orgasmo, y nada tiene que ver con conocer todas las posiciones sexuales del Kamasutra o que tu pareja sea el mejor practicante del sexo oral, o que no sepa tocar donde te gusta, también somos parte de esta forma de desconexión con la satisfacción. Es común la dificultad para llegar a experimentar el placer, como estimular la zona íntima es fundamental para recorrer los sectores más sensibles, para esto es fundamental conocerse bien.
El médico que inventó los ejercicios de Kegel aseguraba que estos ejercicios ideales antes y después del parto, aseguraban que cualquier mujer que los experimentara podía mejorar el tono muscular de la pelvis y de la vagina, entonces mágicamente las mujeres teníamos un secreto, ya que podíamos tener cierto control también del placer del varón solo utilizando los ejercicios de Kegel. Cada mujer tiene la posibilidad de traer a su escena a Kegel, y sin duda de esta manera mejorar la lubricación, con excelentes resultados en cuanto al vaginismo, darle mayor tono a la musculatura, facilitar la llegada al clímax, teniendo más control sobre la satisfacción. La forma en que las mujeres logran aprender esta técnica milenaria es buscando una postura de relajación, ya sea en la bañera o en la cama y la forma en que se realiza es ubicando el músculo pubococcígeo y se logra durante la micción, cuando la mujer ejerce el control reteniendo y soltando. Este ejercicio, como cualquier práctica sexual, con la repetición se automatiza y la mujer puede realizarlo durante el acto sexual provocándole gran placer al varón.
La forma en que cada mujer experimenta el orgasmo es diferente, algunas logran detallar experiencias de contracciones intensas. La presión sexual que tiene la mujer necesita un canal de descarga, como si se experimentase como una sensación de tensión en el clítoris. Algunas mujeres logran describir la experiencia orgásmica como una red de contracciones musculares en la vagina, otras en el clítoris, la duración de no más de quince segundos con un intervalo que se va alargando cuando está por finalizar.
Hace varios años, los hombres no podían detectar en la mujer el verdadero orgasmo y una suerte de trauma los alcanzaba, generando todo tipo de informalidades al respecto; algunos, seguros de que la mujer fingía, acrecentaban sentimientos de apatía, ira y disconformidad, pero además sin duda esto impactaba cruelmente sobre la autoestima y virilidad masculina. Algunos hombres necesitan confirmar que son buenos amantes, pero desconocen mucho de la sexualidad femenina en su complejidad. El orgasmo vaginal difiere del orgasmo del clítoris, sin embargo toda forma de conseguir el orgasmo es válida, y para eso es importante puntualizar que las caricias son la mejor herramienta para lograrlo, algunos hombres necesitan utilizar juguetes como complemento del juego de caricias ya que el tiempo que necesita la mujer para lograr el clímax a veces es contraproducente porque lo hace agotarse.
La idea de que todas las mujeres podemos ser multiorgásmicas es una fantasía que para el hombre se vuelve una exigencia en la actualidad imposible de lograr. Las mujeres tenemos la posibilidad de experimentar el placer sexual y llegar al orgasmo una y otra vez sin pasar por la etapa refractaria propia de la respuesta sexual orgásmica del varón; esto posibilita que en alguna de las experiencias se manifieste el orgasmo y, por lo tanto, conocer esto debe quitar presión a las ansiedades, lo más importante en esta nueva era sexual es despojarse de prejuicios, tabúes y miedos en pos de lograr la plenitud de la vida sexual.
Orgasmos más intensos prolongan la vida
Los orgasmos son una meta inalcanzable para muchas mujeres, aunque algunas tienen el espíritu de lograrlo ya que sin duda prolongan la vida, mejoran el humor, benefician en todo sentido a la mujer, pero este logro no depende solo de una parte, la colaboración y acompañamiento, y el conocerse, la comunicación, y el deseo del encuentro posibilitan alcanzar los objetivos. La mujer puede colaborar muchísimo si guía a su pareja indicándole el camino para que ella experimente el placer, la mujer que dice lo que desea, abre la posibilidad de que el hombre se relaje y encuentre la mejor manera de amar. Ser parte de este camino de aprendizaje, a través del autoconocimiento es también una forma de colaborar, despojarse de los miedos, ser activa y coautora del placer que queremos tener es una manera de hacer.
¿Por qué tenemos orgasmos con algunos hombres y no con otros?
No siempre la culpa es del otro, a veces tenemos un patrón y creemos que es la única forma de disfrutar; sin embargo si nos liberamos de paradigmas y permitimos conectarnos con el placer y percibir las sensaciones de nuestro cuerpo, sentiremos que se manifiestan experiencias únicas, y que estas también pueden obedecer a la posibilidad nuestra de concentración en la tarea.
A veces la falta de confianza provoca que no nos entreguemos totalmente, o puede que en particular si se vivieron relaciones muy toxicas, donde el sexo se experimenta como un mensaje de recuperar lo perdido, con excitación, como una situación peligrosa o con riesgo extinción. No siempre el clítoris es el único órgano rico en sensibilidad, todo el cuerpo femenino tiene infinitas terminaciones nerviosas por recorrer, las caricias y la piel del otro permiten conocer el mapa erótico.
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