LifestyleSalud mental y consumo digital

Doomscrolling: el impacto de las malas noticias en la mente y cómo evitar la espiral

El consumo constante de información negativa se volvió un hábito cotidiano potenciado por redes y aplicaciones. Especialistas advierten sobre sus efectos en la salud mental y señalan estrategias para recuperar el equilibrio informativo.

12 Febrero de 2026
12 Febrero de 2026
Doomscrolling.
Doomscrolling. Foto: crisistextline.org

Guerras, catástrofes naturales, crisis sanitarias y climáticas dominan los portales informativos y las redes sociales. En ese contexto, cada vez más personas caen en el doomscrolling, un fenómeno que describe el consumo casi interminable de noticias negativas, impulsado por notificaciones constantes y el desplazamiento infinito en pantallas móviles.

El término surge de la combinación de las palabras inglesas doom (ruina) y scrolling (desplazamiento), y ganó relevancia durante la pandemia de COVID-19. Desde entonces, una sucesión de conflictos internacionales, desastres naturales y emergencias globales ha mantenido a millones de usuarios atrapados en una espiral informativa cargada de violencia y crisis.

Según especialistas, este comportamiento está relacionado con el sesgo de negatividad, una tendencia natural del cerebro humano a prestar mayor atención y recordar con más intensidad la información negativa. "Nuestro cerebro procesa más rápido y con mayor profundidad las palabras negativas, porque intenta prepararse ante posibles amenazas", explica la neurocientífica Maren Urner. Sin embargo, esa sensación de estar mejor informados es, en muchos casos, una falsa percepción de control.

Las plataformas digitales refuerzan este hábito mediante mecanismos diseñados para retener la atención, como el desplazamiento infinito y el sistema pull-to-refresh, que genera una expectativa constante de novedad. Estos estímulos activan la liberación de dopamina, reforzando el comportamiento compulsivo de seguir consumiendo contenido.

La exposición prolongada a noticias estresantes puede provocar alteraciones en los niveles de serotonina y cortisol, hormonas vinculadas al bienestar y al estrés. Estudios recientes relacionan el doomscrolling con mayores niveles de ansiedad, irritabilidad, agotamiento, trastornos del sueño y síntomas depresivos, e incluso con manifestaciones similares al estrés postraumático.

Urner también señala la responsabilidad de los medios de comunicación, al advertir que las malas noticias suelen generar más clics y mayor impacto comercial. En ese sentido, propone avanzar hacia un periodismo constructivo, que no solo exponga los problemas, sino que también aporte contexto y posibles soluciones.

No existe una fórmula única para informarse sin afectar la salud mental, pero los expertos recomiendan establecer límites claros. Entre las sugerencias figuran priorizar medios confiables y de análisis profundo, fijar horarios específicos para informarse —por ejemplo, entre 20 y 30 minutos al día— y desactivar notificaciones automáticas, optando por resúmenes informativos diarios.

Encontrar un equilibrio entre estar informado y cuidar el bienestar emocional se ha convertido en uno de los principales desafíos de la era digital.

Fuente: DW

Últimas noticias