Diferencias entre pasión y deseo, la magia en el encuentro

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La diferencia clara entre la pasión y el deseo existe en relación a la intensidad y duración, en el caso de la pasión, esta dura e impulsa, siendo un estímulo fundamental para el erotismo. El deseo es temporal a veces, y es un anhelo más generalizado, como una aspiración que puede tener breve duración, y que no siempre implica conexión emocional, puede originarse en algo como un alimento por ejemplo. La pasión es intensa y se manifiesta en función de otro, es persistente y puede estimular a superarse, generalmente tiene un propósito.

Cuando hablamos de deseo sexual, nos referimos a la atracción física y a la necesidad de alcanzar la satisfacción sexual; la pasión es más profunda y emocional, siendo la mayoría de las veces que se asocia al apego emocional que puede tener una persona por otra.

El deseo no siempre es hacia una persona; también puede ser sobre la idea del sexo en sí mismo. La pasión, en cambio, siempre exige que exista otro con quien se tenga una conexión emocional y afectiva. El deseo resulta como respuesta fisiológica a la atracción; este se puede satisfacer a través de la gratificación física; en cambio, la pasión puede transformarse en un sentimiento amoroso.

En el consultorio observamos que la necesidad de que exista el deseo parece ser un planteo que determina la estabilidad en las relaciones amorosas. La frustración que experimentan las parejas cuando descubren que el deseo está obstruido o dormido hace que se cuestionen sobre el futuro en sus relaciones. Así es como el deseo resulta ser el ingrediente fundamental para acrecentar la pasión, que es sin duda la característica principal de toda relación amorosa.

El deseo motiva a la proximidad con el otro en búsqueda de la gratificación o placer a corto plazo.

Algunos autores hablan de que el amor y el deseo son procesos neurobiológicamente diferentes. Una diferenciación clara es que el deseo, al ser una motivación puramente individual para satisfacer necesidades eróticas, no implica que deba realizarse con otra persona, como es el caso de lograr satisfacción prescindiendo de otro, como la masturbación o en cuanto a las fantasías eróticas. En una relación puede que no esté el deseo o la atracción, o que se vayan modificando con el tiempo, o que, por interferencias entre conflictos, desaparezca, a los que las parejas se enfrentan en cada momento vital.

Algunas relaciones se fortalecen en sí mismas por otros factores que existen en su vínculo, o puede suceder que exista deseo pero no amor, o atracción (deseo) sin amor; esto es propio de las relaciones casuales.

Actualmente, existe una gran preocupación por la disminución del deseo sexual, y es el foco de preocupación de muchas parejas que se plantean el origen de estos conflictos que apaciguan el fuego. Cuando este deseo no funciona, se genera un estado emocional que refleja la frustración o la sensación de que se aproximan al inminente fracaso.

Estimular la pasión y despertar el erotismo

Las parejas que logran un clima en la comunicación establecen un punto de conectividad con el otro que mejora el contexto sexual. Es sumamente importante que esto exista en este espacio amoroso porque no solo brinda confianza para poder replantear situaciones que mejoren el deseo y estimulen el contacto, facilitando la excitación. Este enlace emocional necesario requiere de un ejercicio constante.

Varios científicos aseguran que el cerebro es sin duda el que origina el estímulo sexual, pero a este dato le debemos sumar un detalle no menor y es que exista sincronía con la otra persona.

Las mujeres, muchas veces con el juego de roles, que va desde funcionar como esposa, madre, hija, etc., suelen sentir menor interés sexual. La frecuencia sexual es un punto fundamental para estimular el deseo en la mujer porque incrementa la prolactina, que es la hormona del deseo.

En las mujeres se evidencia una fluctuación del deseo que también tiene efecto a partir de cambios hormonales que vive en cada etapa de su vida, y esto se observa claramente durante el embarazo, con la menstruación, con el puerperio, con la menopausia y la postmenopausia. Pero cuando observamos el origen de estos síntomas de apatía sexual, evidenciamos que lo disfuncional se motiva en las relaciones cotidianas, siendo las características comunes los efectos de la rutina, la falta de comunicación y el efecto del tiempo que pasa hasta reconocer el problema.

El sexo se asocia a la emoción y a la atracción física, por eso es fundamental renovarse en esta práctica para despabilar la emoción y el deseo del encuentro.

Así es como la sabiduría para establecer un espacio facilitador de ese encuentro logra estimular la vida erótica de la pareja; así mismo la imaginación resulta un afrodisiaco necesario para estimular el erotismo.

Cuando en el varón falla, afecta el deseo, porque se incrementa la fantasía de enfermedad o el pensamiento de que volverá a fracasar. La pérdida de deseo en el varón promueve la posibilidad de aparición de otras disfunciones sexuales.

Algunos tips pueden ser una buena recomendación para estimular la pasión, renovar el ambiente, renovando experiencias. Las mujeres requieren más tiempo para estimular el deseo disminuido y para llegar más rápido al orgasmo; el juego previo antes del coito es una técnica esencial para despertar el erotismo femenino dormido.

 IG @SANDRALUSTGARTEN