Contrato del deseo: acuerdos mínimos para cuidar el clima y maximizar el placer
No es un papel legal ni una promesa eterna. Es un acuerdo corto, que se puede acordar, amoroso para bajar la ansiedad, ordenar expectativas y diseñar un contexto que encienda el deseo, que mejore la comunicación, que alimente el vínculo.
¿Qué es el contrato del deseo?
Es un acuerdo breve para bajar presión de rendimiento, ordenar límites y crear condiciones amigables para el deseo. De esta manera la pareja evita malentendidos, traduce deseos, ritmos y necesidades concretas en acciones simples que son interpretadas fácilmente.
Las reglas de estos acuerdos implican principios básicos que incluyen un modelo corregible. El consentimiento dinámico implica la posibilidad de cambio del sí/no en cualquier momento. Hay un tiempo necesario para pasar del trabajo al cuerpo y al escenario del placer. La posibilidad de que las parejas mejoren la intimidad con invitaciones sin presión, proponer puentes sensoriales, aceptar ritmos distintos.
El deseo usa contexto, por eso es fundamental que la pareja establezca un lugar apto para que armonice y fluya la conexión. Cuando hay presión en el contacto y en la intimidad, el deseo disminuye.
Existen formatos típicos para alimentar el deseo y conectar mejor con el otro; tan importante es la performance que las parejas deben elegir un lugar neutro que no esté viciado por malos momentos y que los invite al relax. Es fundamental que los acuerdos se vayan reacondicionando a cada etapa que transitan los miembros.
Crear el ambiente propicio
"Hoy necesito entrar de a poco, inventarnos la música que nos permita viajar, dejar que la imaginación nos lleve por un camino propicio para que el deseo se mantenga. Sentir que lo que sucede en este ámbito nos dé más ganas de más. A veces hay momentos en que uno de los dos puede desconcentrarse; entonces se pueden planificar estrategias para reconectar.
Errores frecuentes (y cómo evitarlos)
Los amantes establecen acuerdos que no cumplen; al principio lo hacen porque les genera culpa, pero luego empiezan a sentirse hastiados o les genera aburrimiento, por ejemplo, los juegos eróticos para incrementar el deseo o los pactos que implican, en rigor, un ritual, pero que se enfocan a una meta. La confianza facilita instrumentar juegos que aumenten el erotismo, siempre que se diviertan enfocándose en el objetivo principal, que es aumentar el deseo.
Aclarar oscurece
Hay parejas que necesitan pasar factura para originar un encuentro; siempre digo a mis pacientes que tratar de aclarar demasiado le quita espontaneidad a todo, enfurece a muchos, provoca discusiones o evitaciones. Algunas veces lo mejor es guardarse cosas, que se puedan producir misterios, que no todo se desvele y pierda magia.
Explorando las fantasías del otro, me adueñé de algunas
Cuando se pueden establecer cánones de comunicación y se liberan las fantasías o deseos, la pareja puede experimentar una complicidad inexplicable. De hecho, hay cosas que muchas personas no se animan a pedir y, cuando se dan cuenta de que no es algo malo o que a la otra persona le gusta, entonces se da cierta animosidad. A veces, explorar las fantasías de la pareja ayuda a sumar y poder aumentar intensidad y cantidad veces, explorar cantidad,además de mejorar la calidad de estas, buscar nuevas situaciones que cantidad, que, al compartirlas que,compartirlas,impactan en familiarizarse más con ellas.
El juego de roles no es un juego de niños, es un perfecto juego de adultos a compartirlos.
La vergüenza por explorar diferentes roles hace que los adultos esquiven diferentes formas de conectarse íntimamente, adultos; sin embargo, ser otra persona en el mismo cuerpo, adquirir otra identidad, animarse desde otro lugar asumiendo un rol distinto es parte de un camino para animarse a una aventura diferente en el ámbito sexual.
Enfrentando la rutina
La forma en que algunos modelos contaminan la relación en general incluye a un tema común a todos y tiene que ver con la rutina, el aburrimiento, la falta de interés en innovar y renovar el vínculo que sin lugar a dudas lleva a la infidelidad como una forma de enfrentar el descontento o motivar un cambio.
Existe un lenguaje común a todos los que abandonan el vínculo, a los que no trabajan sobre este, a quienes priorizan otras cosas quitándoles embargo, quitándoles tiempo a la relación, a quienes no juegan con la fantasía y mejoran el humor de la pareja, a quienes no atienden el clima emociona lo intentan comunicar las disconformidades.
Algunas ideas no son pretensiosas, sino que son remedios sanos para extirpar problemas que se vuelven crónicos. La vida sexual puede ser amplia; permite, además, generar aspectos cada vez más útiles para realimentar la relación y atravesar las crisis típicas de cada etapa evolutiva.