LifestyleSalud respiratoria y mental

Apnea del sueño aumenta hasta 40% el riesgo de depresión y ansiedad en adultos

Un estudio canadiense revela que las interrupciones respiratorias nocturnas se asocian con mayores probabilidades de trastornos psicológicos, por lo que los especialistas recomiendan incluir chequeos de salud mental en pacientes con riesgo.

3 Enero de 2026
3 Enero de 2026
Depresión.
Depresión. Foto referencial / IA

Adultos de entre 45 y 85 años con alto riesgo de apnea obstructiva del sueño (AOS) presentan hasta un 40% más de probabilidades de desarrollar depresión, ansiedad u otros problemas de salud mental, según un estudio realizado por el Instituto de Investigación del Hospital de Ottawa y la Universidad de Ottawa, publicado en JAMA Network Open.

La investigación se basó en datos del Estudio Longitudinal Canadiense sobre el Envejecimiento, que permitió analizar la relación entre las alteraciones respiratorias nocturnas y la aparición o persistencia de trastornos psicológicos en personas de mediana edad y mayores.

La AOS, afección común pero subdiagnosticada, provoca pausas respiratorias durante el sueño debido a la relajación de los músculos de la garganta, lo que interrumpe la oxigenación sanguínea, eleva la presión arterial y fragmenta el descanso. Cada pausa termina con microdespertares repetidos, afectando la calidad del sueño y, según los autores del estudio, contribuyendo al deterioro de la salud mental.

El análisis incluyó a 30.097 adultos canadienses durante una mediana de 2,9 años. El 23,5% de los participantes presentaba alto riesgo de AOS al inicio del estudio, cifra que aumentó al 27% en la evaluación posterior. Para identificar a los más vulnerables se utilizó un cuestionario que evaluaba ronquidos, somnolencia diurna, apneas observadas y presión arterial elevada.

Los resultados mostraron que quienes tenían mayor riesgo de apnea registraban odds ratios entre 1,39 y 1,44 para presentar problemas de salud mental, lo que equivale a un aumento de hasta 40% frente a quienes no presentaban los factores de riesgo. Incluso entre participantes sin antecedentes de depresión o ansiedad al inicio, el riesgo de desarrollarlas fue mayor (odds ratio de 1,20).

Los investigadores señalaron que la relación entre AOS y salud mental es bidireccional: la apnea no tratada puede inducir o agravar trastornos psicológicos debido a hipoxemia, interrupciones del sueño e inflamación sistémica, mientras que los desórdenes mentales pueden intensificar los síntomas respiratorios mediante alteraciones neurológicas y hormonales.

Como consecuencia, los especialistas recomiendan integrar la evaluación psicológica en pacientes con signos de riesgo de apnea obstructiva del sueño, lo que podría facilitar una detección temprana y mejorar la eficacia de las intervenciones, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Fuente: Infobae. 

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