El proyecto KeVida nació en 2020, inspirado en la experiencia personal de Héctor Viveros al acompañar a su madre durante un tratamiento oncológico. Notaron que su primer alimento tras la operación fue caldo de huesos, lo que los llevó a investigar sus propiedades y, poco a poco, a producirlo artesanalmente para consumo familiar.
Al principio, la elaboración se realizaba de forma casera utilizando utensilios del hogar. Sin embargo, el interés de amigos y familiares por el producto les hizo ver una posibilidad comercial. Decidieron invertir y hoy KeVida opera desde una planta con aprobación del Ministerio de Salud.
Beneficios para la salud
Según Viveros, el caldo es una fuente natural de colágeno, hierro y calcio, nutrientes que colaboran con la salud digestiva, reducen la inflamación y fortalecen huesos, articulaciones, piel y cabello. Además, es un alimento con alta acceptación por su sabor.
La prensa especializada coincide: el caldo de huesos es reconocido como una "bomba de colágeno" y ofrece minerales como zinc, magnesio y fósforo, aunque también se advierte sobre un consumo moderado si hay condiciones de salud como colesterol alto.
KeVida comercializa su producto en envasados al vacío (240 ml y 360 ml) en frascos de vidrio y en formato congelado (250 ml y 450 ml). Está disponible en más de cinco puntos de venta, incluidos un local propio en Asunción, y realiza envíos a todo el país.
Fomenta la devolución de envases de vidrio ofreciendo descuentos, como parte de su compromiso con la reducción del uso de plástico.
Impacto social y nutricional
El propósito de KeVida va más allá del negocio: promueven estilos de vida saludables y alimentos funcionales que apoyan la recuperación luego de enfermedades. Su modelo ha logrado captar seguidores interesados en alternativas naturales y nutritivas.
Lo innovador de esta propuesta es que combina una producción de valor agregado con un enfoque ambientalmente responsable: priorizan envases reutilizables y promueven prácticas sostenibles desde el inicio del proceso productivo.