Una década de transformación monetaria para el guaraní, entre el efectivo y el dinero bancario
Durante la última década, Paraguay experimentó una profunda transformación en la composición de su dinero circulante, reflejando cambios en comportamiento financiero, bancarización y adopción de medios electrónicos. Entre 2015 y 2025, la estructura monetaria del país muestra una tendencia clara: el crecimiento de la oferta monetaria, acompañado por una disminución relativa del peso del efectivo dentro del sistema financiero.
Base monetaria
En 2015, la oferta monetaria ampliada (M2) cerró en alrededor de 44,7 billones de guaraníes, marcando el inicio de un ciclo de expansión constante, según datos del Banco Central del Paraguay (BCP). Aunque no se cuenta con un dato anual consolidado de M0 para ese año, sí puede observarse que, en los años siguientes, la base monetaria continuó creciendo de manera moderada frente al aumento mucho más acelerado de los depósitos, el crédito y el "cuasidinero". Para 2016, los datos disponibles situaban la base monetaria en torno a 15 billones de guaraníes, mientras M2 superaba los 49 billones, mostrando una relación aproximada del 30%, aunque este cálculo aún mezclaba definiciones técnicas de M0 y base monetaria.
"La tendencia se vuelve más clara en el periodo reciente. Hacia 2024 y 2025, según series económicas públicas, M2 ya rondaba entre 88 y 90 billones de guaraníes, prácticamente duplicando los niveles de una década atrás, casualmente tras la pandemia. Al mismo tiempo, el efectivo (M0) se ubicaba en torno a 19 a 21 billones de guaraníes. Esto permite estimar que el dinero físico representó apenas entre el 22% y el 24% del total del dinero amplio en circulación. "Es decir, tres cuartas partes de la liquidez del país están alojadas en cuentas bancarias, instrumentos financieros y depósitos", señaló el economista Arturo Cardús Silvera consultado sobre el tema.
"Esta evolución revela una transición silenciosa pero significativa: Paraguay está dejando atrás su histórica preferencia por el efectivo. Factores como la digitalización de los pagos, la expansión de la bancarización, el auge del comercio electrónico y la adopción de billeteras digitales impulsaron ese cambio. Las políticas monetarias más activas, tras la pandemia, también empujaron al sistema financiero a absorber gran parte del circulante en forma de depósitos", afirmó el economista.
El resultado es un sistema más moderno y profundo, aunque no exento de desafíos. Si bien la reducción relativa del efectivo puede mejorar la trazabilidad y favorecer la formalización, también demanda fortalecimiento tecnológico, mejor regulación de medios de pago y educación financiera.
En suma, la estructura monetaria paraguaya entre 2015 y 2025 refleja una economía en transición hacia formas más digitales, más bancarizadas y, en líneas generales, más alineadas a las tendencias globales.