Soja con buenos rindes iniciales y maíz esfuma expectativas por falta de humedad
La campaña agrícola 2025-26 muestra arranques heterogéneos: la soja presenta rendimientos superiores a los promedios históricos, mientras la zafriña de maíz enfrenta incertidumbre por la escasez de humedad en regiones clave.
Los primeros reportes de campo de la zafra de soja en Paraguay ofrecen motivos de optimismo para el sector agrícola. Diversos productores informan rindes iniciales que superan las expectativas, impulsados por condiciones climáticas favorables durante las etapas tempranas del cultivo, correctas prácticas de nutrición y buenas perspectivas de precios internacionales. Estos elementos combinados consolidan al cultivo de soja como pilar productivo y de generación de divisas para la economía nacional.
Productores de zonas como Alto Paraná, Caaguazú y Canindeyú reportan que los cultivos de soja, ya en etapas de llenado de granos, han respondido positivamente a la ventana climática reciente, con brotes uniformes, poca incidencia de plagas y buenas estructuras de planta. Estos factores permiten avizorar rendimientos por encima de los promedios de campañas recientes, lo que refuerza la posición del cultivo como principal motor exportador del agro paraguayo.
En contraste con la soja, la zafriña de maíz está bajo vigilancia por la falta de humedad, especialmente en departamentos del este y sur del país. La fase de desarrollo vegetativo del maíz es sensible a la disponibilidad de agua, y la sequía en zonas donde se esperaba plantar la segunda campaña ha generado cautela y reconfiguración de estrategias por parte de los agricultores. Algunos productores optan por adelantar la siembra o cambiar densidades de población de plantas para optimizar el uso del agua disponible.
Esta situación heterogénea entre cultivos refleja uno de los desafíos perennes del sector agrícola paraguayo: la dependencia climática y la necesidad de gestión hídrica eficiente para sostener múltiples ciclos productivos dentro de la misma estación. Si bien la soja transita su mejor momento actual, el maíz podría sufrir limitaciones que afecten su productividad final si no se registran lluvias de manera oportunamente distribuida.
Entre los especialistas agronómicos consultados, hay consenso en que la variabilidad de precipitaciones exige una planificación más fina, incorporando reservas de agua, rotaciones de cultivo y tecnologías de manejo de estrés hídrico. La adopción de sistemas de siembra directa, coberturas vegetales y sensores de humedad son herramientas que, según ellos, pueden mejorar la resiliencia de los cultivos frente a semanas prolongadas sin lluvia.
Económicamente, esta dinámica dual —soja en ascenso y maíz bajo presión climática— puede tener repercusiones mixtas para el sector y para los mercados de granos. Mientras que una buena campaña de soja consolida el flujo de divisas y la confianza de los productores, una zafriña de maíz afectada por la sequía puede provocar reajustes de precios locales, menor disponibilidad de forraje para alimentación animal y ajustes en la planificación de cultivos del próximo ciclo. En ese contexto, la atención al pronóstico meteorológico y la capacidad de respuesta de la comunidad agrícola serán factores determinantes en el desempeño final del año agrícola.
Con datos de Valoragro.com