Recesión económica en la región: ¿cómo es el caso paraguayo en relación a los demás países?
"Las recesiones no son desastres naturales; son el resultado de decisiones humanas y fallas de política", sostiene el premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz, en su libro Caída libre: El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial. Durante las últimas cuatro décadas y media, la recesión económica ha constituido un fenómeno recurrente en América Latina, manifestándose con diferentes niveles de intensidad y frecuencia según el país.
Porcentajes
Un análisis basado en el tiempo estimado de recesión económica de los países latinos y el tiempo en porcentajes para tener una perspectiva proporcional con datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), revela que entre los años 1980 y 2025, Argentina lideró la región al haber experimentado recesiones en aproximadamente el 44% de este período, seguida por Venezuela con el 42% y Puerto Rico con el 40%. Por el contrario, economías como Uruguay, Brasil y Paraguay muestran una menor proporción de años en contracción, aunque no están exentas de presentar episodios económicos recesivos.
Desde una perspectiva macroeconómica, una recesión se define como un descenso sustancial y generalizado de la actividad económica sostenido durante un período prolongado, usualmente identificado a través de dos trimestres consecutivos de decrecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Este fenómeno se caracteriza por una disminución en los niveles de empleo, reducción del consumo, contracción de la inversión y un deterioro notable de las finanzas públicas.
Paraguay
El caso paraguayo se destaca en el contexto regional con un desempeño relativamente más estable frente a otras economías. Esta estabilidad se atribuye parcialmente a una estructura macroeconómica caracterizada por una gestión fiscal prudente, bajos niveles de endeudamiento público y un sistema financiero robusto.
No obstante, la economía de Paraguay es sumamente dependiente de su sector primario y de las condiciones climáticas, lo que la hace vulnerable a choques externos, incluidos eventos como sequías intensas, fluctuaciones en los precios internacionales de bienes primarios y desaceleraciones económicas de socios estratégicos como Brasil y Argentina.
"Argentina después de los 90s fue a un pozo.... desde la ruptura del 1=1. el corralito, que fue lo más siniestro que un Gobierno puede hacer a sus ciudadanos, negarles SU DINERO en Bancos cuando pudieron como gobierno "inyectar" dinero a los bancos vía deuda sin tocar la liquidez de la gente...un despropósito de Domingo Cavallo que debería haber sido enjuiciado...desde ese momento y hasta ahora existen personas que NO confían en Bancos argentinos", indicó el analista financiero Stan Canova.
"Venezuela, después de ser un país inmensamente rico, con Hugo Chávez luego de sus primeros años [por qué no fue inmediata su "conversión"] aísla a Venezuela de los mercados internacionales, estatiza todas las empresas emblema que eran seguro grandes contribuyentes y entra en un espiral donde sí, tenía con que subsistir de la riqueza de décadas atrás, pero se le fue acabando y el resultado es lo que vemos hoy en día", continuó explicando Canova.
"Paraguay...creo que sus años más oscuros fue en los 90s con la caída de los bancos [quiebra intensional dicen algunos] que luego de varias reformas se empezó a caminar en la senda de la solidez macroeconómica" expresó el analista.
Las recesiones en América Latina responden a una combinación de factores internos y externos. Entre los primeros destacan desequilibrios fiscales, alta inflación y debilidad institucional; entre los segundos, se incluyen crisis financieras globales, endurecimiento de condiciones monetarias internacionales o deterioro en los términos de intercambio.
Las implicaciones económicas y sociales son significativas: aumento del desempleo, incremento en los niveles de pobreza, debilitamiento de la capacidad estatal para ejecutar inversiones en infraestructura y políticas sociales, así como una notable disminución en la confianza de los inversionistas.
Desde una perspectiva regional comparativa, resulta evidente que la estabilidad macroeconómica y una diversificación productiva constituyen elementos fundamentales para mitigar la frecuencia y duración de las recesiones.
Para Paraguay, los principales retos radican en profundizar sus fortalezas económicas actuales, avanzar hacia modelos productivos con mayor valor agregado, incrementar la eficiencia productiva y consolidar sus instituciones. Estas acciones se presentan como esenciales para atenuar los efectos adversos de los ciclos económicos y garantizar un crecimiento más resiliente y sostenible a largo plazo.