Tras las lluvias en los últimos días, productores afirmaron que la tierra se vio beneficiada en un 90% de los cultivos. Se espera que la producción llegue a 10 millones de toneladas.
Desde la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) mencionaron que el temporal de lluvias en el último mes fue de ayuda a las siembras y que familias productoras aguardan con optimismo los resultados y por supuesto esperan que esta condición se mantenga hasta finales del año e inicios del 2023.
Esta pausa a la sequía permite un respiro al sector agrícola pero indicaron que las lluvias en exceso no son tampoco un beneficio debido a los cambios climáticos que podrían retardar el desarrollo de los cultivos.
En tanto a la campaña 2021-2022, representaron una caída de casi 80 % provocando una pérdida de seis millones menos de cosecha lo cual será diferente a este año y el inicio del año próximo.
Desde la cámara expresaron que el trigo no presenta una madurez rápida a causa de la humedad, afectando así su calidad. Cabe mencionar que la producción de maíz y trigo abastecieron a la demanda y apuntaban a una recuperación económica en el sector.