¿Por qué está cayendo el hato ganadero en Paraguay? Expertos señalan múltiples causas
El hato ganadero de Paraguay —tradicional pilar de su economía agropecuaria— enfrenta una reducción progresiva en el número de cabezas de ganado, un fenómeno que viene preocupando a productores, gremios y analistas del sector. Un reciente informe técnico elaborado por especialistas del ámbito agrícola y ganadero identifica diversas causas que, actuando en conjunto, explican esta caída, con efectos que podrían traducirse en menor producción de carne, ajustes en la cadena productiva y presiones sobre las exportaciones, un rubro de gran incidencia en la economía nacional.
Entre los factores más relevantes mencionados en el informe se encuentra la sequía y las condiciones climáticas adversas, que han impactado negativamente sobre la disponibilidad de pasturas y agua para el ganado. Las variantes climáticas recientes, marcadas por períodos prolongados de calor y escasez de precipitaciones, han obligado a los productores a reducir sus hatos o vender animales por debajo de lo proyectado, al verse comprometida la capacidad de sostener nutricionalmente los rodeos. Este fenómeno, además de afectar la abundancia de cabezas, incide en la calidad y el peso de los animales, con implicancias en la productividad y los precios en el mercado.
Otro componente señalado es la competencia por uso de la tierra, con expansión de cultivos agrícolas, principalmente soja y maíz, que han desplazado parte del espacio tradicionalmente destinado a pasturas. La rentabilidad percibida en los rubros agrícolas empuja a muchos productores a redimensionar sus sistemas productivos, reduciendo la proporción de superficie para ganadería extensiva y diversificando hacia cultivos comerciales. Este cambio estructural en el uso del suelo influye directamente en la dinámica del hato.
El informe también destaca que la rentabilidad de la ganadería se ha visto presionada por el encarecimiento de insumos, costos logísticos y menor disponibilidad de financiamiento accesible. El aumento de costos en fertilizantes, fletes y servicios asociados a la producción obliga a muchos ganaderos a ajustar sus operaciones, postergar inversiones y, en algunos casos, optar por liquidar parte de sus existencias para equilibrar sus finanzas. La combinación entre presión de costos y márgenes ajustados limita la capacidad de crecimiento o incluso de mantención del número de cabezas.
A esto se suma un efecto demográfico interno: el envejecimiento de los productores y la falta de relevo generacional en zonas rurales. Muchos jóvenes optan por migrar a áreas urbanas o diversificar fuera del sector primario, reduciendo la fuerza de trabajo disponible para sistemas ganaderos más tradicionales que requieren manejo intensivo o semiextensivo. Esta dinámica contribuye a una mayor concentración de la actividad en grandes establecimientos, mientras los pequeños y medianos productores disminuyen su presencia en el sector.
Las implicancias de esta caída del hato ganadero van más allá de la mera estadística. Paraguay es uno de los principales exportadores de carne bovina de la región, y una menor cantidad de cabezas puede impactar la oferta exportable, los ingresos por divisas y la posición competitiva del país en mercados internacionales. Para contrarrestar estas tendencias, el informe sugiere políticas públicas orientadas a fomentar la resiliencia climática, mejorar el acceso a financiamiento, promover sistemas de valor agregado y fortalecer la incorporación de tecnología en los procesos de producción.
La realidad del hato ganadero paraguayo muestra que las causas de su reducción son múltiples y entrelazadas, reflejando no solo factores ambientales, sino también económicos, estructurales y sociales. La respuesta del sector productivo, junto con medidas públicas adecuadas, será crucial para definir si esta tendencia puede revertirse o si marca un punto de inflexión en el modelo productivo del agro nacional.