El presidente de la República, Santiago Peña, promulgó una ley que elimina el impuesto del 6% que las aerolíneas abonaban por cada pasaje emitido en Paraguay. Según el Gobierno, la medida busca reducir costos operativos, mejorar la competitividad del mercado aerocomercial y generar condiciones más atractivas para la llegada de nuevas rutas internacionales.
La decisión no ocurre en un momento cualquiera. Se produce en plena reactivación de las conversaciones para establecer un vuelo directo entre Asunción y Miami, una conexión largamente reclamada por empresarios, exportadores, ejecutivos y el sector turístico. En los últimos días, la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac) confirmó que retomó negociaciones con la aerolínea brasileña Gol para evaluar la viabilidad comercial de la ruta.
Desde el Ejecutivo sostienen que eliminar cargas tributarias forma parte de una estrategia para aumentar la conectividad internacional del país. Paraguay sigue siendo uno de los mercados aéreos más pequeños de Sudamérica y enfrenta limitaciones estructurales derivadas de su escala, demanda y ubicación geográfica. En ese contexto, reducir costos para las compañías aparece como una herramienta para mejorar la competitividad frente a otros destinos regionales.
Sin embargo, la medida también alimenta interrogantes sobre el alcance de los incentivos estatales. En semanas recientes surgieron cuestionamientos tras conocerse que autoridades paraguayas habrían explorado mecanismos de apoyo financiero para atraer una conexión directa con Miami. Incluso se habló de propuestas que incluían subsidios millonarios para aerolíneas interesadas en operar la ruta, una posibilidad que generó críticas desde sectores de la oposición y abrió un debate sobre el uso de recursos públicos para promover negocios privados.
Más allá de la controversia política, el objetivo de fondo es claro: mejorar la conectividad aérea de Paraguay. Actualmente, los viajeros que se dirigen a Miami deben realizar escalas en otros países, lo que incrementa tiempos y costos. Una ruta directa fortalecería el turismo, facilitaría viajes corporativos y mejoraría la conexión con uno de los principales centros financieros y logísticos del continente.
La incógnita ahora es si la eliminación del impuesto será suficiente para convencer a las aerolíneas. El antecedente reciente demuestra que la demanda potencial existe, pero también que las compañías evalúan cuidadosamente factores como rentabilidad, combustible, ocupación y sostenibilidad de largo plazo antes de abrir nuevas rutas.
Para el Gobierno, la apuesta es que una menor carga tributaria se traduzca en más vuelos, mayor competencia y eventualmente tarifas más accesibles. Para el mercado, en cambio, la verdadera prueba llegará cuando alguna aerolínea decida convertir las negociaciones en una operación concreta. Solo entonces se sabrá si la eliminación del impuesto fue una herramienta efectiva de política aerocomercial o simplemente otro capítulo en la larga historia de la conexión directa entre Asunción y Miami.