El proyecto fue expuesto por Julio Albertini, director de Hidrocarburos del Ministerio de Energía, durante la X Semana de la Energía organizada por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) en Santiago de Chile. El funcionario comparó la iniciativa con un "Canal de Panamá del gas latinoamericano", al destacar su potencial para dinamizar el comercio y la integración energética.
Un puente energético entre el Atlántico y el Pacífico
El gasoducto se concibe como una red capaz de transportar gas desde Chile hasta São Paulo, o de movilizar la producción del Chaco paraguayo hacia Brasil, el principal consumidor de energía de la región. Según Albertini, el objetivo es ofrecer una vía de conexión que refuerce la seguridad y la competitividad energética del Cono Sur.
La propuesta se apoya en el contexto de expansión regional: Argentina avanza en Vaca Muerta, una de las mayores reservas de gas no convencional del mundo, mientras que Brasil continúa explotando su potencial del Presal. En ese tablero, Paraguay no busca competir como productor, sino convertirse en el articulador logístico que permita el flujo de gas entre ambos mercados.
La propuesta del gasoducto bioceánico también plantea desafíos significativos. La infraestructura requeriría inversiones millonarias y un marco regulatorio transfronterizo que permita la operación conjunta entre los países. Albertini señaló que ya existen estudios técnicos y legales inspirados en experiencias de Argentina, Chile y Brasil que podrían servir de base para avanzar.
A largo plazo, un corredor energético de esta magnitud podría impulsar la integración sudamericana, reducir costos de transporte y fortalecer la seguridad energética regional. Para Paraguay, implicaría un cambio de rol: pasar de ser un consumidor de energía a un nodo clave de distribución, con impactos positivos en infraestructura, empleo y desarrollo logístico.
La X Semana de la Energía de OLADE se desarrolló del 30 de septiembre al 3 de octubre en Santiago de Chile, y tuvo a Paraguay como uno de los protagonistas en las discusiones sobre integración, sostenibilidad y transición energética.
Durante las cuatro jornadas se llevaron a cabo más de 60 paneles y talleres sobre temas como integración energética, almacenamiento eléctrico, movilidad sostenible, eficiencia energética e hidrógeno verde. La cita reunió a representantes de los 27 Estados miembros, más de 180 panelistas y 3.000 asistentes, consolidándose como un espacio clave para el diálogo y la cooperación regional.