Paraguay, entre los más rezagados de la región en jubilaciones
Por José Zalazar
Según datos de Statista 2025, las jubilaciones mínimas mensuales en América Latina reflejan profundas desigualdades entre los países del continente. Mientras Uruguay lidera la región con una pensión mínima de 475 dólares mensuales, Paraguay se ubica entre los últimos lugares, con apenas 167 dólares, una cifra que contrasta fuertemente con sus países vecinos y revela las dificultades estructurales de su sistema previsional.
Paraguay en su contexto
El monto mínimo de jubilación en Paraguay, equivalente a unos G.1.340.186, es uno de los más bajos de Sudamérica, superando apenas a Perú (165 USD), Honduras (156 USD) y Venezuela (1,9 USD), que es un caso especial. En comparación, el promedio regional supera los 270 dólares mensuales, lo que deja al Paraguay por debajo del estándar latinoamericano.
El contraste con los países limítrofes es contundente. En Argentina, pese a la crisis inflacionaria y la depreciación del peso, la jubilación mínima equivale a 217 dólares, alrededor de un 30% más que en Paraguay. En Brasil, el monto asciende a 265 dólares, gracias al salario mínimo unificado que ajusta automáticamente las jubilaciones. Uruguay, por su parte, mantiene el nivel más alto de la región, con 475 dólares, casi el triple que Paraguay, consolidándose como un ejemplo en materia de protección social en el Cono Sur.
Estos datos reflejan una realidad estructural: Paraguay tiene un sistema de seguridad social fragmentado y limitado, donde menos del 25% de la población económicamente activa aporta de manera regular al Instituto de Previsión Social (IPS). Esto deja a la mayoría de los adultos mayores fuera del sistema formal, dependiendo de subsidios reducidos o de la ayuda familiar para subsistir.
Análisis
"Nosotros siempre decimos que en Paraguay los salarios son competitivos; usamos la palabra competitivos para no decir que tenemos salarios bajos en relación directa a la jubilación mínima también. Si tenés salarios bajos, la jubilación mínima va a ser baja también. El sistema de pensiones y jubilaciones que tenemos hoy es un sistema que funciona gracias a que tenemos bono demográfico. Ese sistema no es sostenible en el mediano y largo plazo; cuando esa situación cambie y se revierta la pirámide de edades, podría ser muy complicado seguir", indicó el economista Máximo Barreto, ex viceministro de Pymes del Ministerio de Industria y Comercio.
"Por eso es que urge la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones; si bien ya fue creada la superintendencia, eso está todavía como inactivo. Pero no está funcionando y se creó pensando justamente en esto, en la sostenibilidad del sistema. Paulatinamente habrá menos capacidad de sostener ese sistema; por eso es que hay que mirar a otros tipos de sistema. Uno mira el caso de Chile y ahí es un sistema totalmente privado. También tiene sus detractores, por supuesto, pero ahí digamos que es de otra manera; la gente no está tan contenta con el monto que recibe, pero sí es un sistema que se sostiene por sí mismo. Porque en la medida en que va aportando, es como que una va aportando para su propia jubilación. Y lo que termina recibiendo es lo que aportó", agregó sobre el punto el ex viceministro.
Región
Más allá del Cono Sur, la disparidad se mantiene en toda América Latina. Colombia figura en el segundo puesto con 341 dólares, seguida de Costa Rica (319 USD) y México (310 USD). En el otro extremo, República Dominicana (224 USD), Ecuador (235 USD) y Chile (241 USD) se ubican en un rango intermedio.
El caso más dramático es Venezuela, donde la pensión mínima apenas alcanza 1,9 dólares mensuales, una cifra simbólica frente a la hiperinflación y el colapso del poder adquisitivo. Esto deja a millones de adultos mayores en situación de extrema vulnerabilidad.
Los especialistas coinciden en que América Latina enfrenta un desafío doble: mejorar la cobertura previsional y garantizar pensiones dignas frente al envejecimiento poblacional. En Paraguay, los debates sobre una reforma del IPS han sido recurrentes, pero hasta ahora no se ha avanzado en un modelo que equilibre sostenibilidad y justicia social.
Mientras los países más desarrollados del continente, como Uruguay y Costa Rica, han logrado vincular las pensiones al costo de vida, la mayoría de los sistemas latinoamericanos sigue dependiendo del nivel de informalidad laboral y de la capacidad fiscal del Estado. En un contexto regional donde el costo de vida aumenta y las economías enfrentan presiones inflacionarias, las cifras vuelven a poner sobre la mesa una realidad ineludible: envejecer en Paraguay y gran parte de América Latina sigue siendo sinónimo de vulnerabilidad económica.
"Lo que ocurre en Paraguay es que los que cobran hoy la jubilación se financian con el aporte de los que están trabajando actualmente. Tenemos la jubilación mínima baja porque los salarios en promedio en Paraguay son bajos. No hay que caer en la trampa del salario mínimo; muchos dicen que el Paraguay tiene un salario mínimo relativamente alto. El problema es que el promedio salarial es bajo; sacando el salario mínimo de la jugada, el promedio es bajo y, por otro lado, también está el hecho de que la gente en Paraguay ve el salario mínimo como algo aspiracional", concluyó el economista.