Análisis

Logros de Paraguay ¿despiertan recelos en Palacio del Planalto?

El reposicionamiento de nuestro país ha comenzado a generar resistencias en sectores políticos y empresariales brasileños, que observan con preocupación cómo decisiones paraguayas impactan en su base productiva, fiscal y geopolítica.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña; junto a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Foto: Archivo El Nacional.

La relación entre Paraguay y Brasil atraviesa una fase de enfriamiento marcada por factores económicos, fiscales y estratégicos, más que por afinidades personales entre sus presidentes. Detrás de los gestos diplomáticos y los discursos de cooperación, se acumulan tensiones derivadas de un cambio en el equilibrio regional, en el que Paraguay ha ganado competitividad, capacidad de atracción de inversiones y margen de negociación, mientras Brasil enfrenta presiones internas y pérdida relativa de ventajas estructurales. Todo esto, ¿depertó el recelo en Palacio del Planalto?

En los últimos años, la prensa brasileña y el empresariado del vecino país han modificado su percepción de Paraguay: de considerarlo un país "pirata" pasaron a verlo como un destino atractivo para inversiones y oportunidades de negocios, impulsado por sus ventajas impositivas y su estabilidad macroeconómica. Este giro resta competitividad a Brasil y presiona a su dirigencia política.

Solo en 2025, más de 23.000 brasileños solicitaron radicación en Paraguay, y ya son más de 200 las empresas de capital brasileño que operan en el país, principalmente en el sector industrial bajo el régimen de maquila, que el año pasado movilizó cerca de USD 1.500 millones.

Para este año se espera un flujo aún mayor de inversiones, teniendo en cuenta que en Brasil comenzó a regir un nuevo impuesto para personas con ingresos superiores a USD 100.000 anuales. Mientras la carga tributaria brasileña promedia el 37 %, en Paraguay no supera el 13 %.

Cabe recordar que Brasil es el principal socio comercial de Paraguay, con una participación cercana a la mitad de las exportaciones totales, sin contar el comercio de frontera, un capítulo especialmente sensible en la relación bilateral.

Plano político

En el plano político, este escenario ha despertado recelos en el vecino país, algo que quedó en evidencia con la ausencia del presidente Lula en la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, realizada recientemente en Asunción. Lula había asumido el liderazgo de ese proceso, que debía concretarse durante la presidencia pro tempore de Brasil en el bloque, pero no llegó a tiempo.

Semanas antes también se produjo un "desencuentro" entre ambos mandatarios, quienes debían inaugurar el puente internacional en Alto Paraná. Para evitar un incidente diplomático, Peña atribuyó la situación a una falta de coordinación de su canciller, Rubén Ramírez Lezcano.

Quien quedó bien posicionado en la firma del acuerdo con la Unión Europea fue el presidente paraguayo, Santiago Peña, que tuvo un rol protagónico en la ceremonia. Aun así, Lula envió un mensaje político al despachar a la presidenta de la Comisión Europea en una aeronave de la Fuerza Aérea Brasileña.

Desde sectores empresariales brasileños también se resalta que Paraguay comienza a sentarse en mesas de poder global, mientras Brasil pierde protagonismo. La referencia apunta a la participación de Peña en el Foro de Davos, donde coincidió con el presidente estadounidense Donald Trump, en contraste con un menor peso geopolítico brasileño en ese espacio.

Verdadero trasfondo

El verdadero trasfondo de este distanciamiento es la falta de definición sobre la tarifa de la energía que Paraguay cede a Brasil en Itaipú. De manera extraoficial, se señala que Paraguay busca un acuerdo más ventajoso, con precios alineados al mercado, o bien utilizar una mayor proporción de la energía que le corresponde.

La disputa involucra al menos USD 2.000 millones anuales y, según declaraciones de autoridades económicas y políticas brasileñas, el Planalto —sede del Poder Ejecutivo— no estaría dispuesto a ceder en esta pulseada político-comercial.