TRAMPA DEL DINERO FÁCIL

Las redes de préstamos digitales que vacían el bolsillo de los usuarios

Ante el endurecimiento de los requisitos en el sistema financiero tradicional, donde una parte importante de las solicitudes de crédito de consumo es rechazada, las plataformas digitales de financiamiento encontraron un mercado en expansión.
Crecen préstamos digitiales. Foto: Referencial.

Miles de usuarios caen en plataformas digitales que, según denuncias de consumidores y organismos de control de distintos países, aplican tasas de interés y cargos que pueden superar ampliamente los límites establecidos por las normativas vigentes. En algunos casos, los costos incluyen intereses superiores al 60% anual y gastos administrativos que superan el 30% del monto desembolsado.

La promesa parece irresistible: "Dinero en tu cuenta en cinco minutos, sin papeleos ni historial crediticio". Sin embargo, detrás de la interfaz amigable de decenas de aplicaciones de préstamos que proliferan en las tiendas virtuales, se esconde una realidad que ha generado un creciente número de reclamos y denuncias en varios países de la región.

Ante el endurecimiento de los requisitos en el sistema financiero tradicional, donde una parte importante de las solicitudes de crédito de consumo es rechazada, las plataformas digitales de financiamiento encontraron un mercado en expansión. Impulsadas por necesidades urgentes de liquidez, miles de personas recurren a estas herramientas sin conocer plenamente las condiciones financieras que aceptan al momento de contratar el servicio.

Usura y costos ocultos

El principal atractivo de estas plataformas es la rapidez para otorgar créditos. Sin embargo, el costo financiero total puede resultar considerablemente más elevado de lo que el usuario percibe inicialmente.

Diversas denuncias presentadas ante organismos reguladores de la región señalan que algunas aplicaciones aplican tasas que exceden los límites legales establecidos para determinados tipos de crédito.

A ello se suman los llamados costos administrativos. En numerosos casos, al usuario se le presenta una tasa de interés aparentemente baja, pero al momento del desembolso se descuentan montos significativos bajo conceptos como gastos de gestión, comisiones operativas o servicios complementarios.

En otras modalidades, las plataformas estructuran sus operaciones mediante la venta de servicios digitales o productos asociados, incorporando cargos financieros que incrementan sustancialmente el costo final del préstamo.

Acoso financiero

La situación puede agravarse cuando se producen atrasos en los pagos. Para operar, muchas aplicaciones solicitan acceso a funciones sensibles del teléfono celular, incluyendo la cámara, la galería de imágenes y, especialmente, la lista de contactos.

Según denuncias registradas en distintos países latinoamericanos, algunas plataformas utilizan esa información para ejercer presión sobre los deudores mediante mensajes enviados a familiares, amigos o empleadores.

En determinados casos, las denuncias describen campañas de hostigamiento digital que incluyen mensajes intimidatorios, exposición pública de la deuda y difusión de información personal. En México, esta modalidad se popularizó bajo el nombre de "montadeudas" y dio lugar a investigaciones judiciales y operativos contra redes dedicadas a este tipo de prácticas. 

"Como no podía pagarle a la primera aplicación, la misma plataforma me recomendó un enlace a otra app para solicitar un nuevo crédito y cubrir la deuda anterior. En menos de un mes estaba atrapada en un sistema de cinco aplicaciones diferentes. Todas utilizaban mecanismos de cobranza muy agresivos", relató una usuaria identificada como Carmen en redes sociales.

Respuestas institucionales insuficientes

La velocidad con que evolucionan estas plataformas suele superar la capacidad de adaptación de los marcos regulatorios.

No obstante, diversos organismos comenzaron a tomar medidas. En Paraguay, la Fiscalía y la Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (Sedeco) registran un aumento de denuncias vinculadas a cobros abusivos y prácticas de hostigamiento.

En Chile, la Comisión para el Mercado Financiero emite alertas periódicas sobre plataformas que operan sin autorización. En Colombia, la Superintendencia Financiera de Colombia recomienda verificar previamente que las entidades se encuentren registradas y habilitadas para operar.

Especialistas consultados coinciden en que el problema requiere una combinación de medidas regulatorias, persecución de delitos informáticos y una mayor inclusión financiera.

Mientras amplios sectores de la población continúen enfrentando dificultades para acceder al crédito formal, las plataformas de financiamiento de alto costo seguirán encontrando espacio para expandirse, aprovechando necesidades urgentes de personas que, muchas veces, no cuentan con alternativas dentro del sistema financiero tradicional.