PERFILES: MIGUEL FIGUEREDO

La estrategia de negocios del arquitecto de la salud privada

Desde los pasillos de Barrio Obrero hasta la consolidación empresarial, Miguel Figueredo demuestra que emprender no es solo una cuestión de títulos, sino de saber identificar las grietas que el mercado deja desatendidas.
Miguel Figueredo. Foto: Gentileza.

Desde los pasillos de Barrio Obrero hasta la consolidación empresarial, Miguel Figueredo demuestra que emprender no es solo una cuestión de títulos, sino de saber identificar las grietas que el mercado deja desatendidas.

En el mundo de los negocios, la experiencia suele ser el activo más valorado. Sin embargo, para Miguel Figueredo, el activo más valioso fue convertir una oportunidad en estrategia.

Actualmente, es una de las figuras más influyentes del sector empresarial paraguayo. Es propietario de Asismed, la mayor empresa de seguros médicos privados del país, y preside el consejo de administración de MAPFRE Paraguay. Además, ha desempeñado un rol destacado como dirigente deportivo en el Club Sol de América y en la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF).

Al remontarse a sus inicios, recuerda que, recién graduado como doctor en Bioquímica y bajo la presión familiar de buscar la "seguridad" de un empleo estable, decidió tomar el camino menos transitado: el de la independencia absoluta, apenas tres meses después de recibir su título.

"Me lancé solo", confiesa Figueredo al recordar sus comienzos. Con raíces humildes en Barrio Obrero, su ADN emprendedor chocaba con la visión conservadora de su entorno.

Mientras sus padres y sus suegros le aconsejaban ganar experiencia trabajando para otros, él ya imaginaba su propio laboratorio de análisis clínicos. Pero la realidad del mercado fue un golpe contundente. Al abrir su local, intentó replicar el modelo de los grandes jugadores de la época: horarios de oficina, de sol a sol.

"No venía nadie. Los grandes me comían", admite. Sin contactos médicos ni renombre, su laboratorio parecía destinado a convertirse en una estadística más de emprendimientos fallidos.

La noche: el océano azul de la salud

La crisis lo obligó a observar aquello que otros ignoraban. Mientras los laboratorios establecidos bajaban sus persianas a las siete de la tarde, las enfermedades y los accidentes no se tomaban descanso.

"Dije: a la noche hay enfermos, a la noche hay accidentes... A la enfermedad hay que ganarle tiempo".

Con esa premisa, Figueredo tomó una decisión que cambiaría su trayectoria: invertir el reloj. Mientras la ciudad dormía y la competencia cerraba sus puertas, él las abría.

Esa estrategia de diferenciación basada en la disponibilidad no solo le permitió conseguir sus primeros clientes, sino también alcanzar un posicionamiento único dentro del ecosistema de la salud paraguaya. Se convirtió en "el que respondía cuando nadie más lo hacía".

La historia de Miguel Figueredo es una lección de agilidad empresarial. Su éxito no radicó en contar con el equipo más costoso o el local más grande, sino en la capacidad de redefinir su modelo de negocio cuando el plan inicial fracasó.

Hoy, aquel pequeño laboratorio nocturno es el testimonio de una visión que entendió que, en el ámbito de la salud y los negocios, las fracciones de minuto no solo pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte, sino también entre ser uno más o convertirse en el referente indispensable.