Espejismo del progreso: cifras vs. realidad
Las cifras oficiales muestran una disminución en la pobreza monetaria total, un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 4,2% y avances en sectores clave como servicios, manufactura y construcción. Sin embargo, al recorrer los pasillos de los supermercados o mercados populares, los paraguayos enfrentan una realidad que parece contradecir el optimismo de las estadísticas gubernamentales: precios en ascenso y dificultades para cubrir las necesidades básicas.
Las cifras oficiales: ¿un retrato completo?
El INE informó que la pobreza monetaria total cayó al 20,1% en 2024, lo que representa alrededor de 1.189.000 personas viviendo con ingresos inferiores al costo de una canasta básica de consumo. La pobreza extrema también disminuyó al 4,1%, es decir, unas 244.000 personas con ingresos menores al costo de una canasta básica de alimentos. Estos avances, según las autoridades, se deben en parte al impacto de programas sociales como Tekoporã, el Almuerzo Escolar y el Programa para Adultos Mayores, que evitaron que más de 230.000 personas cayeran bajo la línea de pobreza total.
No obstante, estas cifras contrastan con las percepciones de la ciudadanía. La canasta básica urbana, por ejemplo, tuvo un costo de 897.168 guaraníes mensuales por persona, mientras que en el área rural fue de 654.657 guaraníes. Para quienes enfrentan salarios bajos, trabajos informales o desempleo, estos valores resultan inalcanzables.
El espejismo del crecimiento económico
El BCP informó un crecimiento interanual del PIB de 3,6% en el cuarto trimestre del 2024 y un acumulado anual del 4,2%. Sectores como la construcción (+13,6% interanual en el cuarto trimestre), manufactura (+3,1%) y servicios (+4,8%) impulsaron este crecimiento. Sin embargo, el sector de electricidad y agua experimentó una caída acumulada del 6,2%, afectado por la baja generación en las binacionales debido al caudal reducido del Río Paraná.
A pesar de este panorama de crecimiento, el costo de vida sigue siendo una preocupación. La inflación golpea especialmente a los productos de la canasta básica, encareciendo alimentos esenciales como aceite, harina y carne, que representan una porción significativa del gasto de las familias de menores ingresos.
https://elnacional.com.py/politica/2025/03/28/ine-reporta-reduccion-de-la-pobreza-y-pena-resalta-ganas-de-seguir-trabajando/
La agricultura, un sector estratégico en jaque
Aunque el sector agrícola creció un 2,8% en 2024, la caída interanual del 4,3% en el cuarto trimestre reflejó los desafíos de un sector que es motor de la economía nacional. Mientras productos como la soja y el trigo mostraron aumentos en producción, el maíz, esencial para el consumo interno y la ganadería, sufrió una retracción.
La desigualdad que las cifras no reflejan
El crecimiento económico no siempre se traduce en mejoras para todos. Las exportaciones netas, que tuvieron un impacto negativo en el PIB, resaltan las dificultades de las familias productoras para competir en mercados internacionales. Asimismo, los sectores que más se benefician del crecimiento, como la construcción y los servicios, no necesariamente crean empleos bien remunerados o formales que impacten significativamente en los niveles de pobreza.
El verdadero costo de vivir en Paraguay
Mientras el gobierno celebra las estadísticas, en los hogares paraguayos la historia es distinta. La inflación y la devaluación del guaraní han hecho que los ingresos no rindan igual. La canasta básica alimentaria, cuya línea extrema es de apenas 13.063 guaraníes diarios en áreas urbanas y 11.929 guaraníes en áreas rurales, no refleja el verdadero costo de vida en un mercado donde los precios de los productos esenciales no paran de subir.
Un llamado a mirar más allá de los números
Es innegable que los avances en programas sociales y crecimiento económico han contribuido a mejorar indicadores. Sin embargo, no se puede ignorar que el costo de vida sigue siendo una carga pesada para la mayoría de los paraguayos. Las cifras del gobierno pueden ser técnicamente precisas, pero no capturan la angustia diaria de quienes deben elegir entre pagar el alquiler, comer o enviar a sus hijos a la escuela.
El desafío para el 2025 será cerrar la brecha entre las estadísticas y la realidad, construyendo políticas públicas que no solo mejoren indicadores, sino que también se traduzcan en una mejor calidad de vida para todos los paraguayos.