Empresas belgas disputan la hidrovía mientras Paraguay sigue atento al costo del peaje
La estratégica Hidrovía Paraná-Paraguay volvió a colocarse en el centro del debate regional luego de que la licitación internacional para administrar la vía navegable ingresara a su tramo final con dos gigantes belgas disputando el multimillonario negocio del dragado, señalización y mantenimiento.
Las firmas Jan De Nul y Dredging, Environmental & Marine Engineering (DEME) son las únicas compañías que siguen en carrera para quedarse con la concesión de la principal arteria fluvial del Mercosur, fundamental para el comercio exterior de Paraguay, Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay.
El proceso es seguido muy de cerca en Paraguay debido al fuerte impacto que tiene el costo del peaje sobre las exportaciones y la logística nacional. Más del 80% del comercio paraguayo se moviliza por vía fluvial, por lo que cualquier modificación tarifaria repercute directamente en la competitividad del país.
Actualmente, uno de los principales focos de preocupación es el valor del peaje que deberá pagarse en el tramo argentino de la vía navegable. El sector naviero paraguayo sostiene desde hace tiempo que las tarifas actuales siguen siendo elevadas, pese a algunos ajustes recientes.
Las dos empresas belgas presentaron ofertas económicas idénticas: US$ 3,80 por tonelada, cifra inferior al peaje vigente de US$ 4,30. Desde el Gobierno argentino afirman que la nueva concesión permitiría una reducción de hasta 15% en los costos logísticos.
Sin embargo, analistas del sector advierten que todavía persisten dudas sobre el verdadero impacto económico que tendrá el nuevo esquema tarifario. Algunos especialistas consideran que el valor base sigue siendo alto y que la escasa competencia en la licitación podría terminar afectando a productores y exportadores de la región.
La hidrovía representa uno de los corredores logísticos más importantes de Sudamérica. Atraviesa unos 3.400 kilómetros y conecta los puertos interiores del Mercosur con el océano Atlántico. Por allí circula gran parte de la producción agrícola, industrial y energética de la región.
Para Paraguay, el tema tiene una sensibilidad especial. El país posee una de las mayores flotas fluviales del mundo y depende casi exclusivamente de esta vía para movilizar soja, combustibles, fertilizantes y otros productos de exportación. Por eso, cada aumento en los costos de navegación genera preocupación en empresarios y autoridades.
La discusión sobre el peaje
Desde 2023 Paraguay y Argentina mantienen tensiones diplomáticas y comerciales por el cobro aplicado en determinados tramos de la hidrovía, situación que derivó incluso en reclamos formales y negociaciones bilaterales.
A la par del debate económico, también aparecen cuestionamientos políticos y judiciales alrededor del proceso licitatorio impulsado por el gobierno argentino. Sectores opositores y organismos de control denunciaron supuestas irregularidades y pidieron mayor transparencia en la adjudicación de un contrato valuado en miles de millones de dólares.
Mientras avanza la definición, el sector exportador paraguayo sigue con expectativa el desenlace. La esperanza es que la futura concesión mejore la navegabilidad, reduzca costos y otorgue previsibilidad a una ruta clave para la economía nacional. Pero también existe cautela: cualquier incremento tarifario o conflicto administrativo podría trasladarse rápidamente a precios, exportaciones y competitividad regional.