El pronunciamiento de Feprinco marca un quiebre con la administración de Santiago Peña al denunciar presión fiscal creciente, despilfarro en el gasto público y falta de reformas, en un contexto de déficit, deudas del Estado y deterioro del clima económico
El distanciamiento entre el sector empresarial y el Gobierno quedó expuesto con inusual crudeza tras el comunicado emitido este jueves por la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio, que advirtió que la política económica actual está trasladando el costo de la crisis a quienes producen, invierten y generan empleo.
Un pronunciamiento con tono de ruptura
El documento del principal gremio empresarial plantea que el país atraviesa una coyuntura delicada, marcada por el deterioro de las finanzas públicas, el aumento del endeudamiento y la falta de señales claras de ordenamiento del gasto. En ese contexto, sostiene que se está castigando al sector formal mediante mayores cargas y exigencias, mientras se mantienen estructuras de gasto consideradas ineficientes.
La crítica apunta directamente a lo que califican como un esquema que prioriza la preservación de beneficios políticos antes que la sostenibilidad económica. Los empresarios hablan de privilegios, bonificaciones, jubilaciones especiales y programas sin respaldo financiero sólido, que terminan siendo financiados con recursos generados por el sector productivo.
Presión fiscal y castigo al sector formal
Uno de los ejes más duros del pronunciamiento es la presión tributaria sobre las empresas formales. Según el análisis, el sistema sigue recayendo sobre quienes están dentro de la economía formal, mientras la informalidad continúa elevada, generando una competencia desigual.
Advierten que este escenario desincentiva la inversión, limita la expansión de las empresas y reduce la capacidad de generación de empleo. A esto se suma la falta de incentivos claros y de políticas que apunten a mejorar la competitividad en un contexto regional cada vez más exigente.
Déficit, deuda y falta de reformas
El comunicado también pone el foco en el déficit fiscal y en la necesidad urgente de encarar reformas estructurales que, según el sector empresarial, siguen sin concretarse. Entre ellas, mencionan cambios en el sistema previsional, una revisión profunda del gasto público y medidas para mejorar la eficiencia del Estado.
Sin embargo, advierten que las decisiones recientes van en sentido contrario, consolidando un modelo que consideran insostenible en el mediano plazo. La preocupación se centra en el aumento del endeudamiento y en la ausencia de un plan claro para equilibrar las cuentas públicas sin afectar la actividad económica.
Deudas del Estado y efecto en la economía real
Otro de los puntos críticos señalados es la acumulación de pagos atrasados por parte del Estado a proveedores. Esta situación impacta directamente en la liquidez de las empresas, muchas de las cuales dependen de contratos públicos para operar.
El retraso en los pagos genera un efecto en cadena que termina afectando a trabajadores, proveedores y al funcionamiento general de la economía. Desde el sector empresarial advierten que esta dinámica profundiza la desaceleración y aumenta la incertidumbre.
Críticas al gasto político y los "excesos"
El gremio empresarial fue especialmente contundente al referirse al gasto público que considera innecesario. En el documento se cuestiona la falta de reducción de gastos superfluos dentro del aparato estatal, pese al discurso oficial de austeridad.
Señalan que mientras se exige sacrificios al sector privado, no se observan recortes en áreas vinculadas a beneficios políticos, lo que alimenta la percepción de un ajuste desigual. Esta situación, sostienen, erosiona la confianza y debilita la relación entre el sector público y el privado.
La respuesta del Ejecutivo
El presidente Santiago Peña respondió al pronunciamiento reconociendo el rol del sector empresarial y llamando a seguir trabajando de manera conjunta. Sin embargo, evitó confrontar directamente con el contenido de las críticas y defendió la gestión económica.
El mensaje presidencial se dio en un contexto de creciente tensión, en el que distintos sectores comienzan a expresar preocupación por el rumbo económico y por la falta de medidas concretas para corregir los desequilibrios.
Un quiebre que expone la fragilidad del modelo
El posicionamiento de Feprinco deja en evidencia un cambio en el tono del empresariado, que históricamente mantuvo una relación cercana con el poder político. La advertencia es clara: sin ajustes en el gasto, sin reformas estructurales y sin reglas claras, el modelo actual corre el riesgo de profundizar la crisis.
El trasfondo del conflicto refleja una discusión más amplia sobre quién paga el costo del desequilibrio fiscal y hasta qué punto el Estado está dispuesto a recortar sus propios privilegios. Mientras tanto, la economía real comienza a mostrar señales de tensión que ya no pueden ser ignoradas.


