EconomíaHistórico valor

El dólar cae 22,5% en un año y perfora mínimos de seis años: sin señales de piso en el mercado

La divisa estadounidense se acerca a los G. 6.000 en Paraguay, impulsada por factores externos y un guaraní fortalecido. El fenómeno abre oportunidades, pero también genera tensiones en sectores clave de la economía.

30 Abril de 2026
30 Abril de 2026
Dolár en caída libre.
Dolár en caída libre. Foto: Archivo EN

La cotización del dólar en Paraguay atraviesa una caída que ya no puede considerarse coyuntural. Con un valor cercano a G. 6.164 a la venta y una depreciación acumulada del 22,5% en los últimos doce meses, la moneda estadounidense se ubica en niveles que no se registraban desde 2019, profundizando una tendencia bajista que se aceleró en lo que va de 2026.

El fenómeno también se refleja en el corto plazo: entre enero y abril, el dólar retrocedió alrededor de 6,3%, confirmando una dinámica persistente que ha llevado al mercado a perforar sucesivos "pisos" sin lograr estabilizarse. En términos históricos recientes, el tipo de cambio ya se ubica en mínimos de al menos seis años, consolidando al guaraní como una de las monedas más apreciadas de la región.

Las causas son tanto externas como internas. A nivel global, se observa una menor fortaleza del dólar, en línea con cambios en los flujos de inversión y expectativas internacionales. A nivel local, el fortalecimiento del guaraní responde a un mayor ingreso de divisas, impulsado por exportaciones —especialmente de soja— y un contexto de relativa estabilidad macroeconómica.

Este escenario genera efectos mixtos en la economía. Por un lado, la caída del dólar abarata los productos importados, lo que puede contribuir a contener la inflación en determinados rubros, como bienes durables y tecnología. Sin embargo, ese mismo movimiento impacta negativamente en los sectores exportadores, que ven reducidos sus ingresos en moneda local, afectando márgenes y competitividad.

Otro elemento clave es la política monetaria. El Banco Central del Paraguay mantiene un régimen de tipo de cambio libre y flotante, enfocado en metas de inflación, lo que limita su intervención directa para sostener un nivel específico del dólar. En este marco, el mercado cambiario queda expuesto a factores externos, lo que explica en parte la rapidez de la caída.

A nivel estructural, la tendencia también refleja un cambio respecto al ciclo previo. Tras alcanzar niveles superiores a G. 8.000 en 2025, el dólar inició una corrección que hoy se profundiza, evidenciando la volatilidad inherente al tipo de cambio en economías abiertas como la paraguaya.

El principal interrogante es si existe un piso para la cotización. Por ahora, los datos sugieren que no hay señales claras de estabilización en el corto plazo. Mientras continúe la entrada de divisas y la debilidad global del dólar, la presión a la baja podría mantenerse, obligando a los distintos sectores económicos a adaptarse a un nuevo escenario cambiario.

Así, la caída del dólar deja de ser solo un dato financiero para convertirse en un factor central de la agenda económica: beneficia al consumo en algunos sectores, pero tensiona a otros, en un equilibrio cada vez más delicado entre estabilidad macroeconómica y competitividad productiva.

Últimas noticias