La pasión futbolera podría convertirse en uno de los motores del consumo interno en los próximos meses. La clasificación de Paraguay al Mundial 2026 no solo reavivó la ilusión deportiva después de una larga ausencia en la máxima cita del fútbol, sino que también genera expectativas económicas en diversos sectores comerciales.
Desde la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) estiman que los encuentros de la selección nacional impulsarán significativamente las ventas de productos asociados al consumo familiar y a las reuniones entre amigos, especialmente carnes y bebidas. Según referentes del sector, cada partido de la Albirroja suele traducirse en una mayor concurrencia a supermercados y comercios, fenómeno que podría multiplicarse durante una Copa del Mundo.
Cortes de carne
La carne bovina aparece como la gran protagonista de esta tendencia. De acuerdo con estimaciones difundidas por Capasu, representa cerca del 50% del consumo de proteínas animales en Paraguay, seguida por la carne avícola con el 35%, la porcina con el 12% y el pescado con el 3%. Esta preferencia cultural convierte a los cortes para asado en uno de los productos con mayor potencial de crecimiento durante los partidos mundialistas.
El efecto económico no se limitaría a las góndolas. La expectativa también alcanza a frigoríficos, distribuidores de bebidas, comercios minoristas, estaciones de servicio y servicios gastronómicos que suelen beneficiarse de los eventos deportivos masivos. El antecedente más cercano se observó durante los encuentros decisivos de las Eliminatorias, cuando supermercados reportaron un fuerte aumento en la venta de cortes de carne y bebidas en las horas previas a los partidos de la selección paraguaya.
Otros sectores
Agencias de viajes y operadores turísticos reportan una elevada demanda de paquetes para acompañar a la selección en Estados Unidos, México y Canadá. Incluso ya se habla de miles de paraguayos que planean viajar para seguir a la Albirroja, generando un efecto derrame sobre el turismo y los servicios vinculados.
Para una economía que proyecta mantener un ritmo favorable de crecimiento en 2026, el Mundial aparece como un factor adicional de dinamización del consumo interno. Aunque el impacto macroeconómico será limitado, los especialistas coinciden en que el evento representa una oportunidad para sectores ligados al comercio, la alimentación, el entretenimiento y el turismo.