Edificios de lujo seguirán creciendo pese a la saturación
Un estudio de la consultora Captura Consulting confirma que existe un importante mercado de viviendas por atender, especialmente de departamentos con un precio máximo de G. 500 millones, que es lo que el paraguayo promedio puede aspirar a pagar.
Por otro lado, cada vez resulta más difícil rentabilizar los departamentos en edificios de lujo en Asunción. De hecho, el tema cobró fuerza hace unos días tras la publicación de medios argentinos que aseguran que los edificios "top" de Asunción están siendo financiados, en gran parte, con dinero ilícito, y que presentan menos de un 30% de ocupación.
Los proyectos inmobiliarios más exitosos no son necesariamente los más lujosos, sino los más estratégicos.
Las viviendas de menos de USD 60.000 se posicionan como la opción más rentable para constructores, según el informe "Paraguay 2030: El futuro inmobiliario desde la visión de sus protagonistas".
Este tipo de proyectos responde con precisión quirúrgica a una demanda real del mercado: una clase media emergente que busca su primera vivienda; familias jóvenes que priorizan ubicación y funcionalidad por sobre lujo; y un contexto de tasas relativamente estables que favorece el acceso al crédito hipotecario.
A su vez, permiten a los desarrolladores controlar mejor los costos de construcción, mantener márgenes razonables y recuperar capital con mayor rapidez. La fórmula resulta particularmente atractiva en zonas periurbanas con buena conectividad, donde el suelo es más económico pero la demanda se mantiene en alza.
Escala de preferencia
En la escala de preferencia, le siguen las viviendas de entre USD 90.000 y USD 120.000 (21%), que, aunque poseen un ticket más elevado, mantienen una buena relación entre rentabilidad y rotación. Este rango suele captar a compradores que ya accedieron a su primera vivienda y buscan mejorar en términos de espacio, servicios (amenities) o ubicación. No obstante, requieren estrategias de venta más personalizadas y un análisis más detallado del perfil del comprador.
Por su parte, los terrenos de bajo costo (menos de USD 30.000) alcanzan un 17% de preferencia, valorados principalmente por su rápida rotación y bajo riesgo, especialmente en ciudades satélites como Luque, Limpio o Mariano Roque Alonso. Estos lotes representan un activo tangible con alta liquidez, que sirve tanto para compradores finales como para pequeños inversores que buscan dolarizar sus ahorros en tierra sin embarcarse en la construcción.
En contraste, los terrenos con valores intermedios (entre USD 30.000 y USD 60.000) pierden dinamismo, apenas alcanzando un 8% de preferencia, al no ofrecer una ventaja competitiva clara ni en rotación ni en márgenes.
Finalmente, las viviendas de alta gama —con precios superiores a USD 120.000— registran solo un 4% de interés entre los encuestados, debido a su menor liquidez, mayor riesgo de stock y altos costos de desarrollo, en un mercado que aún no logra consolidar una demanda sostenida en ese segmento.
Este informe funciona como un barómetro de expectativas del sector privado, que proyecta sus movimientos con horizonte al 2030. Los desarrolladores han aprendido a moverse con cautela, buscando retornos sostenibles en un entorno donde el crédito sigue siendo limitado, la informalidad laboral incide sobre la capacidad de pago y el comprador promedio prioriza practicidad, ubicación y precio.