Deuda externa de Paraguay se aproxima a USD 30.000 millones y plantea interrogantes fiscales
La deuda externa de Paraguay cerró recientemente con un saldo que ronda los USD 29.963 millones, según datos publicados por fuentes oficiales y multilaterales. Esta cifra evidencia una tendencia ascendente que se ha consolidado durante los últimos años, reflejando tanto la necesidad de financiamiento para proyectos de inversión como el uso de mecanismos de crédito para cubrir brechas fiscales.
El crecimiento acumulado de la deuda en la última década ha sido notable, con un incremento de más del 70% respecto a niveles anteriores, impulsado principalmente por obligaciones adquiridas con organismos internacionales, emisiones de bonos soberanos y préstamos bilaterales. Esta expansión no ha sido uniforme: mientras algunas porciones del endeudamiento financian inversión en infraestructura, otra parte responde a la necesidad de cubrir déficits estructurales en las cuentas públicas.
Un factor cada vez más visible en el análisis de las cuentas públicas es el déficit previsional, que representa una carga creciente sobre las arcas del Estado. Los recursos que destina el Gobierno para sostener las obligaciones del sistema de pensiones y jubilaciones han consumido una fracción considerable del aumento de ingresos tributarios registrado en años recientes. Esto limita la capacidad del Estado para destinar excedentes a otros gastos prioritarios o para reducir de manera más agresiva el nivel de deuda.
Desde el punto de vista fiscal, esta dinámica plantea un desafío: aunque la recaudación tributaria ha mostrado incrementos reales, impulsados tanto por la expansión económica como por mejoras en la administración tributaria, gran parte de estos recursos se absorbió para atender compromisos previsionales y obligaciones de servicio de deuda. Esto erosiona el margen fiscal disponible para inversión en sectores como salud, educación e infraestructura productiva.
Expertos en finanzas públicas advierten que, pese a que la deuda total de Paraguay sigue estando en niveles moderados en comparación con la región —alrededor del 40% del Producto Interno Bruto (PIB) según datos complementarios de otros informes económicos— el ritmo de crecimiento de la deuda externa y la persistencia de rigideces en el gasto requieren un monitoreo constante para asegurar la sostenibilidad fiscal en el mediano plazo.
En este contexto, el Gobierno y el Congreso enfrentan la tarea de equilibrar la necesidad de financiamiento externo con la estabilidad macroeconómica, al mismo tiempo que discuten posibles reformas al sistema previsional y medidas para diversificar la base tributaria. Analistas coinciden en que una mayor transparencia en el uso de créditos, junto con estrategias para contener el gasto corriente, será clave para mantener la solvencia financiera del país sin comprometer su crecimiento.