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Consumo a crédito aprieta el bolsillo de los paraguayos

El incremento interanual de la morosidad en el segmento de consumo fue de 0,40 puntos porcentuales, una de las subas más aceleradas del mercado.

Alfredo Scharamm 26 Julio de 2026
26 Julio de 2026
Dudas respecto a futuro de la economía familiar.
Dudas respecto a futuro de la economía familiar. Imagen referencial.

El ciudadano de a pie empieza a sentir el peso de un endeudamiento que se acerca al límite de la capacidad de pago. Muchas familias recurren a las tarjetas de crédito y a los préstamos personales no para invertir, sino para costear compras de supermercado, movilidad, alimentos y combustibles.

El último reporte del sistema bancario encendió las alarmas sobre la capacidad de pago de los hogares. Al cierre de mayo, la morosidad en el sector de consumo trepó al 5,12%, consolidándose como el segmento de mayor riesgo financiero del país.

Esta cifra duplica el promedio general de morosidad del sistema bancario, que se ubicó en 2,58%. El fenómeno refleja una presión creciente sobre la economía familiar.

Los préstamos personales, las tarjetas de crédito y las compras en cuotas, herramientas clave para sostener el día a día de muchos hogares, hoy muestran signos de tensión debido a los atrasos recurrentes.

LLAMADA: "La cartera de consumo y el tarjeteo avanzan a un ritmo cercano al 40% interanual. Esta velocidad supera ampliamente el crecimiento real de la economía".

Las tarjetas y los créditos de consumo, en la mira

El incremento interanual de la morosidad en el segmento de consumo fue de 0,40 puntos porcentuales, una de las subas más aceleradas del mercado. Detrás de este porcentaje existen miles de familias que destinan una porción cada vez mayor de sus ingresos fijos a cubrir deudas atrasadas, postergando otros gastos esenciales.

Las familias de menores ingresos son las que recurren cada vez más al dinero plástico para llegar a fin de mes. Al cierre de mayo de 2026, el saldo financiado mediante tarjetas con líneas de hasta G. 3 millones alcanzó la cifra histórica de G. 1,62 billones, según el último informe oficial.

Este volumen representa un incremento interanual del 50,6% en comparación con mayo de 2025. El ritmo de expansión, que se ha mantenido por encima del umbral del 50% en los últimos meses, concentra la atención de analistas y reguladores debido a la composición social de este segmento.

Sustituto del salario

Lo preocupante del reporte oficial es la velocidad con la que se expanden los saldos en los tramos más bajos de crédito. Mientras las líneas de mayor monto suelen asociarse a inversiones o consumos suntuarios, el crecimiento acelerado de los segmentos inferiores a G. 3 millones sugiere un uso intensivo de las tarjetas de crédito para financiar el consumo corriente, como la compra de alimentos, medicamentos y servicios básicos.

En términos macroeconómicos, esta dinámica se traduce en un aumento del apalancamiento a corto plazo. Los analistas advierten que se está financiando el día a día con deuda costosa, una estrategia que podría resultar insostenible en el mediano plazo.

Hogares desprotegidos ante shocks

El principal riesgo de esta tendencia radica en la baja resiliencia de los usuarios de este segmento. Estos hogares presentan una capacidad limitada para absorber shocks económicos negativos, como la pérdida del empleo, la reducción de ingresos o problemas de salud en la familia.

Al no contar con colchones financieros —el 89% no tendría capacidad de ahorro, según los datos citados—, un aumento imprevisto de las tasas de interés o una interrupción en los ingresos mensuales podría empujar a un número significativo de estos usuarios hacia la morosidad y la exclusión del sistema financiero formal.

Frente a esta realidad, los analistas recomiendan actuar con cautela y evitar el denominado "efecto bola de nieve". Pagar únicamente el monto mínimo de las tarjetas, por ejemplo, puede extender significativamente el plazo de una deuda y aumentar el costo financiero total.

También sugieren priorizar las deudas, cubriendo primero aquellas con tasas de interés más elevadas, y sincerar el presupuesto familiar, recortando gastos variables hasta estabilizar las cuentas mensuales.

Alerta del FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) encendió una "luz amarilla" sobre la economía paraguaya debido al crecimiento del crédito de consumo y al auge en el uso de las tarjetas de crédito.

Aunque el organismo internacional ratifica que el sistema bancario local se mantiene sólido, solvente y resiliente, su principal preocupación radica en el riesgo de sobreendeudamiento de los hogares paraguayos.

El panorama actual exige un manejo milimétrico de las finanzas domésticas".

El organismo recomendó al Banco Central del Paraguay (BCP) fortalecer el monitoreo y estudiar herramientas prudenciales para contener esta vulnerabilidad antes de que pueda afectar la estabilidad financiera.

Sobre el tema, el exministro de Hacienda César Barreto sostuvo que el crédito no es negativo por sí mismo, ya que funciona como una herramienta financiera. No obstante, alertó que una oferta masiva y de fácil acceso puede incentivar decisiones poco racionales. Ese riesgo afecta especialmente a los sectores más vulnerables, que pueden quedar expuestos a problemas de pago.

Visión bancaria

El debate sobre la salud financiera de los hogares paraguayos sumó un capítulo determinante con la posición del Banco Central del Paraguay, que se pronunció formalmente para desactivar las alarmas y atribuyó este comportamiento a un proceso histórico de formalización e inclusión financiera, en línea con el argumento del sistema financiero privado.

La posición del BCP se sustenta en el aumento de nuevos usuarios dentro del sistema formal. Según el reporte oficial, la cantidad de personas con acceso a por lo menos un producto de crédito formal prácticamente se duplicó en un período de tres años, al pasar de aproximadamente 1 millón en 2023 a 2,3 millones en 2026.

Este incremento representa un crecimiento del 122%, un hito que el BCP califica como una incorporación creciente de los hogares a mecanismos de financiamiento más transparentes y con condiciones más favorables que las ofrecidas por el mercado informal.

Lejos de responder exclusivamente a una necesidad urgente de financiamiento, el BCP sostiene que el uso de las tarjetas se ha consolidado como una herramienta de gestión financiera familiar. Esto se debe, en parte, a la amplia oferta de incentivos comerciales existente actualmente en el mercado local.

"La expansión del crédito se ha desarrollado en un entorno de adecuada gestión del riesgo, sin evidenciar un deterioro relevante en la capacidad de pago de los deudores", sostiene el Banco Central.

A pesar de este diagnóstico y de descartar riesgos inmediatos para la estabilidad del sistema financiero, el BCP concluye su informe sobre el tema con una postura de cautela. La institución recalcó que mantendrá un monitoreo riguroso y continuo de la evolución de estas variables.

Otros sectores

Mientras el consumo familiar enfrenta dificultades para mantenerse al día con sus obligaciones, otros sectores muestran un comportamiento preventivo o una franca mejoría. Por ejemplo, el sector de la construcción logró reducir su morosidad en un 1%, hasta ubicarse en 2,97%.

En la vereda opuesta, la ganadería registró el mayor incremento interanual de la morosidad, con una suba de 0,42 puntos porcentuales. No obstante, su tasa general continúa siendo relativamente baja, en 1,91%.

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