EconomíaPRODUCCIÓN PORCINA

Nueva genética brasileña despierta interés y apunta a elevar la productividad del sector porcino paraguayo

El avance de la genética porcina brasileña genera interés entre productores paraguayos que buscan mejorar la calidad de sus planteles y aumentar la eficiencia productiva. La apuesta cobra relevancia en un momento de expansión de las exportaciones y apertura de nuevos mercados para la carne nacional.

25 Julio de 2026
25 Julio de 2026
Producción porcina.
Producción porcina. Imagen referencial.

La incorporación de nueva genética aparece como una de las vías para fortalecer la producción porcina paraguaya y acompañar el proceso de expansión que atraviesa el sector. En ese contexto, líneas genéticas desarrolladas en Brasil despiertan interés entre productores locales, con la mirada puesta en mejorar los planteles, elevar los índices productivos y responder a una demanda que apunta a crecer con la apertura de nuevos destinos.

El interés por avanzar en genética no es un hecho aislado. El sector porcino paraguayo se encuentra en una etapa de crecimiento, impulsado por inversiones, disponibilidad de granos para la elaboración de balanceados y una mayor inserción internacional. Actualmente, el país cuenta con más de 40.000 matrices y el aumento del hato es considerado uno de los principales desafíos para acompañar la expansión proyectada.

La mejora genética puede contribuir a una producción más eficiente, con animales de mejor desempeño y características orientadas a las exigencias de la industria y los mercados internacionales. Para una actividad en crecimiento, la incorporación de tecnología y conocimiento en cada eslabón de la cadena se vuelve determinante para reducir costos, elevar la productividad y sostener la competitividad.

El momento resulta particularmente favorable para la actividad. Durante los primeros cuatro meses de 2026, Paraguay exportó 5.777 toneladas de carne y menudencias porcinas por un valor de USD 17,56 millones, lo que representó un incremento interanual de 35% en volumen y de 46% en ingresos. Taiwán concentró el 87% de las compras, aunque la estrategia de diversificación de destinos continúa avanzando.

La apertura de nuevos mercados agrega presión para que la producción nacional aumente tanto en volumen como en calidad. En julio, Paraguay concretó además el primer envío de carne porcina a Filipinas, con un embarque de más de 27 toneladas, un paso que amplía las posibilidades comerciales del rubro en Asia y refuerza la necesidad de contar con una oferta capaz de responder a estándares internacionales.

En este escenario, el fortalecimiento genético del hato puede convertirse en una pieza estratégica para el crecimiento de la cadena porcina. No se trata únicamente de aumentar el número de animales, sino de elevar la productividad por unidad, mejorar la eficiencia de conversión alimenticia y obtener una producción más uniforme y competitiva.

El desafío para Paraguay será lograr que este proceso de modernización alcance a una mayor cantidad de productores y se traduzca en un crecimiento sostenible de la cadena. La expansión de las exportaciones abre una oportunidad concreta, pero también exige inversiones constantes en genética, infraestructura, sanidad, alimentación y tecnología.

La experiencia de otros países productores muestra que la competitividad no se construye únicamente con acceso a mercados. También depende de la capacidad de producir más y mejor. Para Paraguay, la incorporación de genética de alto desempeño y el desarrollo de un hato más eficiente pueden ser determinantes para consolidar al sector porcino como una alternativa de diversificación dentro de la producción pecuaria y como un nuevo motor de las exportaciones agroindustriales.

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