El sistema de empresas financieras conformado por 4 firmas enfrenta un panorama desafiante, según los últimos reportes del Banco Central del Paraguay (BCP). Al cierre de abril, el índice de morosidad trepó a 8,1%, posicionándose como el nivel más alto registrado dentro de este segmento y superando la media histórica del 5,9%.
El incremento de la mora responde a un crecimiento de los créditos vencidos que avanza a un ritmo muy superior al de la colocación global. Mientras que la cartera total de créditos se expandió un 14,9% interanual, alcanzando un saldo de G 4,9 billones (US$ 820 millones), la cartera vencida se disparó un 45,7% en el mismo periodo. Este comportamiento empujó el indicador de morosidad hacia arriba en 1,7 puntos porcentuales en comparación con el año anterior.
A pesar de la presión en el segmento de riesgo, la cartera vigente (créditos al día) sigue reteniendo la mayor participación del negocio. Con un saldo de G. 4,5 billones (US$ 750 millones), que representa el 92% del total tras registrar un crecimiento interanual del 12,8%.
Por tipo de moneda, la dinámica comercial muestra dos realidades. Moneda nacional: Los créditos en guaraníes se mantienen como el principal motor de dinamismo, con una sólida expansión interanual del 18,5%.
Al medir la cartera en dólares americanos, se observa un fuerte incremento del 35,7%, lo que evidencia un marcado posicionamiento de los actores del mercado en esta divisa, aunque al pesificar dicho saldo el crecimiento nominal figure en apenas un 1,3% debido al efecto cambiario.
El sector deberá calibrar sus políticas de riesgo y análisis crediticio en los próximos meses para contener la escalada de la mora sin frenar el financiamiento al consumo y a las microempresas, motores clave de este estrato financiero.

Tarjetas
El sistema experimenta una moderación en la emisión de plásticos, aunque el volumen de dinero financiado mantiene un ritmo acelerado de expansión, impulsado principalmente por los segmentos de menores recursos.
Al cierre de abril, el número de tarjetas de crédito activas en bancos y financieras alcanzó los 2,56 millones de plásticos. Esta cifra representa un incremento interanual del 13,4%.
El dato confirma que el ritmo de emisión entró en una fase de estabilidad. Por quinto mes consecutivo, el crecimiento de plásticos se ubicó por debajo del 15%. Este comportamiento contrasta fuertemente con los picos registrados durante el segundo semestre de 2024, periodo marcado por una agresiva competencia entre las entidades financieras para captar clientes en este medio de pago.
A pesar de que se emiten menos plásticos nuevos, el saldo vigente totalizó G. 6,53 billones (aproximadamente US$ 1.100 millones). Esto equivale a un salto interanual del 33,7% en el volumen de dinero adeudado. El análisis por líneas de crédito revela que el motor de este incremento fue el segmento de consumo básico.
Líneas de hasta G. 3 millones tuvieron el mayor dinamismo con un despegue del 49,7% interanual. Las líneas mayores a G. 10 millones crecieron un 28,8%; por su parte, Debido a sus montos elevados, este grupo mantuvo la mayor incidencia real sobre el aumento del saldo global.
El rápido crecimiento del saldo financiero trajo consigo un deterioro en la capacidad de pago de algunos usuarios. La morosidad general en el segmento de tarjetas de crédito cerró en 5,2%, lo que significa un incremento de 0,6 puntos porcentuales en comparación con el año anterior.
La situación más crítica se observa en los usuarios de ingresos medios-bajos. Las líneas de crédito de entre G 3 y 5 millones registraron una tasa de impago del 7,5%. Esta cifra supera en más de dos puntos porcentuales al promedio general del sistema.