La suba del precio del diésel volvió a encender la tensión en el sector del transporte de carga. La Asociación de Transporte del Guairá (Asocag) reclamó un reajuste de al menos 30% en las tarifas de flete, argumentando que los valores actuales ya no cubren los costos operativos y colocan a los camioneros en una situación límite.
El presidente del gremio, Édgar Ortiz, sostuvo que actualmente "el 100% de los viajes" se realiza por debajo del costo referencial establecido, lo que deja sin margen de rentabilidad a los propietarios de camiones. Según explicó, el incremento solicitado apunta apenas a "empatar" los costos tras las recientes subas del combustible.
Desde el sector aseguran que el impacto del diésel es determinante, ya que representa cerca del 60% del costo operativo del transporte de carga. La situación se agravó luego del nuevo reajuste aplicado días atrás, en un contexto donde los camioneros afirman que la tabla de costos mínimos referenciales no se actualiza desde 2023, pese a la inflación acumulada, la variación del tipo de cambio y los aumentos sucesivos en combustibles.
Ortiz también cuestionó la diferencia entre los precios utilizados por el Estado para calcular los costos y la realidad del mercado. Señaló que los estudios oficiales toman como referencia los valores de Petropar, mientras que la mayoría de los transportistas carga combustible en estaciones privadas, donde los precios suelen ser más elevados. Esta brecha, afirmó, distorsiona el cálculo real de los costos del sector.
Además del reajuste, los camioneros exigen mayor transparencia en la cadena de pagos y en la distribución de ganancias dentro del negocio del transporte. El gremio reclama conocer quiénes absorben los márgenes de rentabilidad y pide controles sobre empresas que, según sostienen, operan "a pérdida" de manera sostenida.
Ante la falta de respuestas, Asocag convocó a reuniones con transportistas de distintos departamentos y no descarta medidas de fuerza. El sector pretende abrir una mesa técnica con las autoridades para discutir una actualización de tarifas y revisar el esquema de costos, en medio de un escenario económico marcado por presiones inflacionarias, aumento de combustibles y mayor incertidumbre para sectores productivos y logísticos.