Sportivo Luqueño lamenta inacción de autoridades tras ataque de barras contra el plantel
El plantel del Sportivo Luqueño fue víctima de un grave hecho de violencia este viernes durante un entrenamiento, cuando un grupo de presuntos barrabravas lanzó petardos hacia los jugadores.
El episodio ocurrió en la cancha de la Liga Luqueña, hasta donde llegaron varias personas en camionetas y motocicletas. Desde las inmediaciones, arrojaron bombas de estruendo durante varios minutos, obligando a los integrantes del plantel a correr para resguardarse.
Como consecuencia, varios jugadores sufrieron aturdimiento por las explosiones. El caso más preocupante fue el del juvenil Jonathan Ramos, de 18 años, quien recibió el impacto directo de un petardo, sufrió una lesión en una de las piernas y tuvo que ser asistido, retirándose con dolores.
Tras lo ocurrido, Luqueño emitió un comunicado en el que repudió el ataque y denunció la falta de respuestas ante hechos de este tipo. La institución sostuvo que no se trata de un episodio aislado y advirtió que existe un escenario de "total vulnerabilidad" para jugadores y cuerpo técnico.
Además, el club apuntó directamente a la inacción de las autoridades, cuestionando la ausencia de medidas preventivas y el silencio ante denuncias previas. En ese sentido, exigió una investigación urgente para identificar a los responsables, tanto materiales como intelectuales.
En su pronunciamiento, el Chanchón también alertó sobre el crecimiento de los discursos de odio en el entorno del fútbol, señalando que este contexto favorece la repetición de hechos violentos.
Mientras tanto, y ante la falta de garantías de seguridad, el Auriazul evalúa trasladar sus entrenamientos fuera de Luque, incluso a Asunción, como medida para proteger a su plantel.