Rodri se lleva el Balón de Oro
Hubo que esperar 64 años, pero de nuevo volvió a recibir el Balón de Oro un futbolista nacido en España. Rodrigo Hernández se coronó este lunes en el Théâtre du Châtelet de la capital francesa como el mejor futbolista del planeta. Recoge el largo testigo del añorado Luis Suárez Miramontes, el ganador en 1960. Otro éxito del fútbol español tras la brillante Eurocopa en Alemania, aunque ha sido a costa de las ilusiones de Vinícius y del Real Madrid, más que decepcionados con la votación del premio.
Rodrigo apareció en la alfombra roja junto a su pareja, Laura, en un escenario operístico casi a tiro de piedra de Notre Dame, muy elegante con esmoquin clásico y muletas negras a juego. Lo hizo con pausas para poder descansar, en pleno proceso de recuperación de la lesión del ligamento cruzado anterior con afectación al menisco que sufrió el pasado 22 de septiembre. El esfuerzo merecía la pena y es de los que quita cualquier dolor. Porque Rodrigo sucede a Messi en el palmarés del más prestigioso de los premios individuales y es el primer centrocampista en hacerlo desde que Modric ganara el Balón de Oro en 2018. Como en aquel entonces con el Mundial para el croata, ahora la Eurocopa ha jugado un papel fundamental para Rodrigo, que lideró a la selección española y mostró una superioridad tal que fue escogido MVP del torneo. Esa exhibición y su presencia protagonista en la Premier League con el Manchester City cimentaron su camino al galardón en París, donde el fútbol español vivió una noche para los anales. Se apuntó el doblete de honor con ese Rodrigo-Aitana y hasta el hat-trick si se añade además el Trofeo Kopa al mejor joven para Lamine Yamal.
El momento de la noche fue de Rodrigo. El Rodri de Majadahonda ahora es el nuevo Balón de Oro. Sentado en una zona de honor del Châtelet se llevó una ovación cerrada cuando subió a recoger el trofeo envuelto en su caja de Louis Vuitton.
Rodrigo es la cara sonriente de esta gala del Balón de Oro. La cruz de la moneda: Vinícius, el gran ausente. La noticia de que el Real Madrid había decidido no viajar a París como protesta, porque ya conocía que el galardón masculino no era para la estrella brasileña ni para Carvajal (ni siquiera para Bellingham como última bala), corrió desde primera hora de la tarde por la ciudad de la luz. También llegó a un buen número de aficionados que se apostaron desde primera hora de la mañana en las vallas más cercanas a la alfombra roja. Desconcertados y armados con varias camisetas del 7 madridista, en numerosas ocasiones gritaron “¡Vini, Vini!”. El plante blanco fue la comidilla de la gala. El Madrid tuvo que conformarse con las pedreas. La noche fue para Rodrigo.
Fuente: as.com.