PSG perdió en la despedida de Sergio Ramos y Lionel Messi
Era el adiós de Sergio Ramos y Lionel Messi, aunque en la noche de las despedidas el estadio quiso acordarse sobre todo de Sergio Rico. El guardameta se aferra a la vida tras el accidente sufrido la semana pasada en su tierra y el Parque de los Príncipes le mostró su apoyo incondicional en el choque contra el Clermont para cerrar la temporada. El campeón, apático, abrochó la liga con una derrota totalmente intrascendente pero sintomática: 2-3.
Sergio Rico era y es lo más importante: “Ánimo, Sergio”, rezaba una de las pancartas en el fondo donde animan los ultras, especialmente cariñosos con el sevillano. Durante el choque se desplegó también una imagen gigante del jugador, enfrente de la tribuna. Cualquier gesto ayuda. Sobre la cancha, Sergio Ramos dijo adiós de la mejor forma. Con un fantástico gol de cabeza, marca registrada. La grada le dejó claro que le hubiera gustado disfrutarle más: 1-0.
Antes, le anularon un tanto al Clermont por una mano. Un encuentro de exhibición más que de carácter competitivo. Con el PSG ya campeón y su rival acomodado en la clasificación, se multiplicaron los errores. Mbappé marcó de penal tras un derribo a Achraf Hakimi y levantó a la grada una camiseta de Sergio Rico: 2-0. Sin embargo, un grave error de Verratti en una cesión a Donnarumma supuso el gol de Gastien: 2-1. La historia de siempre.
El PSG no remató cuando pudo y el Clermont se permitió el lujo de hasta fallar un penal, mal ejecutado por Kyei. Aunque, al filo del intermedio, un centro potente de Muhammed, mal rechazado por Donnarumma, sirvió para que Zeffane empatara: 2-2. Desconectado de todo, el PSG no fue a mejor sino a peor. Messi, que quiso despedirse bien, mandó al limbo un extraordinario pase de Mbappé. Se escucharon algunos silbidos.
Fue generoso el francés con el rosarino en su último baile juntos, pero Leo no concretó. Y del 3-2, llegó el 2-3. Un centro medido de Rashani entre centrales lo embocó Kyei para generar más runrún en el Parque de los Príncipes. El presupuesto más bajo de la Ligue 1 se impuso al más alto en el cierre de otra temporada de agrio recuerdo. Messi se va como seguramente no hubiera querido, pero el final fue irremediable. El rosarino se marcha a otro sitio donde le quieran más y mejor.
Fuente: Mundo Deportivo.