Irán, Egipto y el conflicto por el "Pride Match" en Seattle
El duelo que disputarán Irán y Egipto por la última fecha del Grupo G del Mundial 2026, desde las 20:00 locales del viernes (00:00 del sábado de Paraguay) en el Lumen Field de Seattle, quedó envuelto en una polémica que trasciende lo estrictamente deportivo. El encuentro había sido incluido desde 2024 dentro del calendario del denominado "Pride Match" (Partido del Orgullo), una iniciativa vinculada a las actividades de la ciudad en el marco del Mes del Orgullo LGBTIQ+.
La situación tomó otra dimensión luego del sorteo realizado en diciembre de 2025, que determinó que ambas selecciones —provenientes de países donde las relaciones entre parejas del mismo sexo están penalizadas por ley— fueran protagonistas de ese partido por la fecha especial.
Desde entonces, la organización del torneo, las federaciones involucradas y la propia FIFA quedaron en el centro de un debate que combina deporte, política y derechos humanos.
Apenas días después del sorteo, la Federación de Egipto difundió un comunicado en el que expresó su rechazo a la realización de actividades que "apoyen la homosexualidad" en el marco del Mundial. Más tarde, la Federación Iraní también fijó posición y, en declaraciones recogidas por medios internacionales, señaló que había comunicado a la FIFA su postura respecto al tema.
En ambos países, las relaciones homosexuales son penalizadas con sanciones que van desde multas y prisión en Egipto hasta castigos aún más severos en Irán, como la pena de muerte.
La ciudad de Seattle había previsto que este partido se enmarcara en su agenda del "Pride Match", una serie de eventos vinculados al Mes del Orgullo que coincide con el aniversario de las protestas de Stonewall de 1969, consideradas un hito en la lucha por los derechos LGBTIQ+.
Dentro de este contexto, la FIFA buscó despegarse de la denominación del evento. Su presidente, Gianni Infantino, afirmó en declaraciones a la prensa europea que no existiría un "Partido del Orgullo" como etiqueta oficial del Mundial, sino simplemente partidos del torneo acompañados por actividades externas organizadas en las ciudades sede. Desde el comité organizador local, en tanto, se sostuvo que la programación no ha sido modificada pese a las presiones externas. Una de sus integrantes, Hedda McLendon, remarcó que la iniciativa mantiene su espíritu de inclusión y visibilidad, y defendió el enfoque adoptado por Seattle en torno a la diversidad.
El reglamento de la FIFA permite la presencia de banderas relacionadas con la identidad de género dentro de los estadios, aunque la aplicación de estas normas suele depender del control operativo.
