Tuvieron que pasar 16 años para que la Albirroja volviera a disputar un Mundial. La espera fue larga, pero valió la pena. Bajo la guía de Gustavo Alfaro, la Selección Paraguaya recuperó su ADN.
Volvió la garra guaraní. Volvió el entusiasmo en las calles. El pueblo paraguayo se siente identificado con esta Selección. Distinta en las formas a aquella de Francia 98. No tan parecida a la de Sudáfrica 2010. Pero con el mismo espíritu guerrero. Sin duda, está entre las mejores tres.
La Albirroja de Gustavo Alfaro. La que no perdió de local. La que venció a Brasil y Argentina en una misma Eliminatoria. Y jugando bien. Con golazos como el de Diego Gómez (le pegó de tres dedos desde fuera del área frente a Brasil) o el de Tony Sanabria (chilena ante la Argentina de Messi), o los de Julio Enciso contra Bolivia y Colombia (para empatar allá tras ir perdiendo 2-0). También se recuperó el juego aéreo (así, Omar Alderete concretó la remontada vs. la Albiceleste).
Esta Selección tiene historias de novela. En el pasado era inimaginable todo lo que la Albirroja nos hizo sentir en estas Eliminatorias. El primer equipo en puntuar en El Alto... Volvió Paraguay. Disputará el Mundial 2026 siendo más Paraguay que nunca. De la mano del querido Alfaro.
