Encarnación continúa fortaleciendo a su voluntariado rumbo a ASU2025
Los talleres incluyeron módulos sobre transporte y logística, abordando rutas de acceso, puntos de encuentro, credenciales y medidas de seguridad, así como la planificación operativa para el traslado de atletas, equipos técnicos y voluntariado. En paralelo, se trabajaron aspectos esenciales de gestión de voluntariado: roles, comunicación interna, uso de plataformas de turnos, manejo de imprevistos y fortalecimiento del trabajo en equipo. También se desarrolló un bloque especial sobre atención al espectador, orientado a garantizar una experiencia positiva y segura, destacando la importancia de la hospitalidad y el trato humano en cada interacción.
Uno de los puntos centrales fue la promoción de la estrategia "Deporte Seguro", que busca crear entornos inclusivos, libres de violencia, discriminación o negligencia, resguardando el bienestar de todos los actores: atletas, entrenadores, voluntarios y público.
Verónica Brítez, técnica del área de voluntariado de la sede Encarnación, señaló: "Cada módulo que compartimos no sólo nos prepara para un evento de esta magnitud, también nos une como comunidad. Hay entusiasmo, responsabilidad y un deseo real de hacer historia con estos Juegos. Estamos formando personas que se van a llevar mucho más que una experiencia deportiva".
Estas instancias reflejan el compromiso de la organización por construir una base sólida de equipos capacitados, con habilidades técnicas y humanas, que permitan proyectar a Encarnación como una ciudad lista para recibir al continente.
Cada vez falta menos...
Del 9 al 23 de agosto, Paraguay será anfitrión de los II Juegos Panamericanos Junior ASU2025, una cita deportiva continental que reunirá a más de 4.000 atletas de más de 30 países en más de 25 disciplinas. El evento no sólo marcará un hito para el deporte juvenil en América, sino que también consolidará a Paraguay como un país capaz de organizar competencias internacionales de alto nivel.
ASU2025 representa una plataforma única de integración cultural, proyección internacional y desarrollo local. Más allá de lo deportivo, dejará un legado en infraestructura, organización, voluntariado y posicionamiento turístico. Cada sede del país, incluida Encarnación, es parte clave de este recorrido hacia un evento que ya late con fuerza en cada rincón del Paraguay.