"Esperamos la Copa en casa"

El emotivo mensaje que recibió la Albirroja desde la torre de control antes de despegar

La delegación recibió una inesperada arenga en español y guaraní en el avión que los llevó a Norteamérica.
Foto: @Albirroja.

Durante 16 años Paraguay miró los mundiales por televisión. Durante años hizo cuentas imposibles, esperó resultados ajenos y acumuló frustraciones. Por tal razón, cuando el avión de la Albirroja comenzó a moverse rumbo a Norteamérica, no era sólo una aeronave preparándose para despegar: era un país entero intentando volver. La escena ocurrió en el aeropuerto, un lugar acostumbrado a mensajes rutinarios, códigos y formalidades. Pero esta vez pasó algo distinto.

Desde la torre de control, tres funcionarias de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil —Karina González, Leyla Ruiz Díaz y Sol Noguera— decidieron romper el protocolo para decir lo que millones de paraguayos sienten desde hace meses. Lo hicieron por el intercomunicador, esa voz que normalmente anuncia coordenadas y procedimientos. Esta vez anunció esperanza.

"Desde la torre de control, en representación de la Dinac y de la nación paraguaya, damos esta tan anhelada despedida. En esta aeronave no sólo viaja la Albirroja; viajan los sueños, la pasión y la determinación de la garra guaraní", comenzó el mensaje que sorprendió a toda la delegación.

Las palabras también tuvieron un destinatario especial: Gustavo Alfaro. El entrenador que llegó cuando el ánimo nacional estaba en mínimos históricos, recibió un agradecimiento público que sintetiza buena parte del sentimiento popular: "Para vos, profe Alfaro, gracias por devolvernos la ilusión después de tantos años. Esperamos la Copa en casa". La frase no hablaba de táctica, estadísticas ni sistemas de juego. Hablaba de algo mucho más difícil de conseguir: la fe.

Después llegó el guaraní. Y el mensaje se convirtió en una declaración de identidad: "Peẽ ko'ágã pegueraha pende pirépe ñane poyvi tricolor, pe mbarete oguerekóva ñande garra guaraní. Ha pegueraha yvateve ñane retã réra. Tapeho porã, Paraguay oĩ penendive. Ore jerovia penderehe".

Aquellos futbolistas no viajaban solos. Porque en cada asiento de ese avión iba también la ilusión de volver a disputar un Mundial. Los que aún recuerdan Sudáfrica, los que crecieron sin ver a Paraguay en una Copa, los que aprendieron a desconfiar y ahora vuelven, con cautela, a creer.