"Muy contento de estar acá y de poder representar a mi país...", decía Diego Gómez cuando comenzaba a temblarle la voz en plena conferencia de prensa. Era previa a ese partido que todo el Paraguay espera desde hace 16 años. Y ahora está ahí nomás, a pocas horas. El debut será ante el dueño de casa, Estados Unidos, este viernes a partir de las 22:00 en el SoFi Stadium.
Gómez intentó contener la emoción. "Logramos después de mucho una clasificación...". En ese instante se acercó el conductor de esta ilusión, Gustavo Alfaro, para darle unas palmadas en la espalda. "Y bueno, la verdad que..." y ya no aguantó más. Se quebró. La sala aplaudió, entendiendo el momento y dando fuerzas al jugador albirrojo. Ahí se escuchó la voz de Alfaro, que es como un padre para cada uno de sus dirigidos. "No hay palabras, es lo que sentimos y lo que siente todo Paraguay. Esto sienten nuestros jugadores", dijo y señaló al oriundo de San Juan Bautista.
"Me conocen que soy muy emocional. Trataré de dar el 100 % para darle esa alegría a toda la gente", terminó Gómez, que ahí nomás recibió el abrazo paternal del Cazador de Utopías.